«Hay gente interesada (…) en que Guatemala siga apareciendo en todos los récords de catástrofes y calamidades».
Marielos Monzón, periodista
Hace tres semanas publiqué un artículo donde puse en duda el liderazgo del movimiento de «jóvenes» que surgió a partir del asesinato de Rodrigo Rosenberg. Ya en varios medios de comunicación algunos integrantes del «tsunami blanco» habían manifestado que no era necesario recuperar nuestra memoria y que estaba de más referirnos a los crímenes cometidos durante el conflicto armado interno. Borrón y cuenta nueva es parte de su propuesta.
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Además, estudiantes de varias universidades (incluidos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, a la que pertenezco), a través de una conferencia de prensa, manifestaron su apoyo a la iniciativa de las reformas a la Constitución planteadas por el grupo Pro Reforma. No necesité de más información para negarme a ser «Un Joven Más».
Hace dos días, al leer la columna de Marielos Monzón publicada en el diario Prensa Libre, confirmé mi postura y se disipó cualquier duda sobre la manipulación de ciertos grupos para llevar adelante su nefasto proyecto político aprovechándose de la desesperación de la población.
Sí, es lamentable, porque muchas de las personas que decidieron vestirse de blanco y participar en las concentraciones buscan una salida a la problemática de violencia e impunidad que impera en el país. Pero dudo que estas mismas personas que abogan por la paz, deseen lograr una sociedad evocando las acciones de grupos paramilitares que durante el conflicto armado interno se encargaron de violar sistemáticamente los derechos humanos de la población.
En su columna del martes pasado, Marielos narra un desagradable encuentro con Giovanni Fratti, en donde, a manera de provocación, el líder de «Un Joven Más» asegura que van «a cambiar este país a sangre y fuego». Pero no, a «sangre y fuego» no queremos. La verdad, hay que agradecer a Fratti por atreverse a manifestar en público lo que piensa y lo que, seguramente, piensan muchos de los líderes de este movimiento; así, descubrimos cuáles son sus verdaderas intenciones.
Fue en un diplomado impartido en el Paraninfo Universitario sobre producción radial en donde escuché por primera vez la propuesta de realizar un periodismo comprometido con las necesidades de la población, y en donde valoré a la comunicación como un derecho. Fue Marielos quien incitó y motivó en mí estas ideas.
Durante tres años, en Radio Universidad, con la coordinación de Marielos, un grupo de periodistas realizamos el programa «Buenos Días», un espacio plural alternativo al conservadurismo de la agenda mediática tradicional. Es paradójico: el horario que ocupaba nuestro programa lo tiene ahora Fratti.
De igual manera, la mayoría de los espacios de nuestra sociedad son ocupados por personas que abogan por prácticas poco democráticas y, de esta manera, se condena al país a mantenerse en la misma situación de miseria, discriminación, exclusión y terror.