Los niños y los ancianos los más vulnerables


Es una triste realidad que Guatemala se distinga por el elevado número de habitantes en pobreza y extrema pobreza, los cuales cada dí­a más se incrementan como consecuencia de la crisis económica mundial.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

La gripe AH1N1 declarada por la Organización Mundial de la Salud como pandemia al grado máximo, lentamente ha logrado su penetración en el mundo. Chile, en este momento, es el paí­s que proporcionalmente a su población ha declarado más casos; Argentina continúa en un segundo lugar y en Guatemala, aunque no existen informaciones y datos confiables debido al precario sistema informativo de salud que nos heredó el gobierno de í“scar Berger y su ministro de Salud, Marco Tulio Sosa Ramí­rez, ex socio gestor y uno de los principales accionistas del Banco Empresarial del que raramente se da información al público, se encuentra, según informes no oficiales, aumentando los casos al haberse desmantelado el sistema de salud preventiva y como consecuencia de ello existe un gran riesgo ante la gripe al no saberse con certeza qué es lo que está sucediendo en los 333 municipios del paí­s.

 

Lo que no podemos dudar es que la miseria y la pobreza hacen que en nuestro paí­s los recién nacidos, las madres embarazadas y los niños que todaví­a no atienden la educación, se encuentren cada dí­a más en un estado de vulnerabilidad, de extremo peligro ante la carencia de recursos propios y ante la casi inexistencia de salud preventiva.

 

Por ello, se hace indispensable que el gobierno central se coordine con las municipalidades y que conjuntamente se realice una campaña preventiva y el establecimiento de sistemas de detección de salud en cada municipio, en cada aldea, en cada cantón y que la población conozca e implemente las medidas preventivas que pueden salvar la vida de la mayorí­a de nuestros niños, especialmente en las comunidades indí­genas, de lo contrario, aunque no se informe se producirán los contagios y como consecuencia de los mismos las defunciones de muchos infantes sin que se llegue a saber oficialmente cuál fue el motivo de su deceso.

 

Nadie duda, nadie niega que la mayor parte de nuestra población es joven, más de la mitad de los 14 millones de habitantes son menores de edad, la tasa de natalidad de nuestro paí­s es de las más altas del mundo, ello conlleva a que todas las medidas y esfuerzos que realicemos para detener e impedir la multiplicación de las enfermedades bronquiales, diarreicas e infecciosas, en especial la gripe A H1N1, nunca estarán demás.

 

El Código de Salud debe ser ampliado y de la misma forma que se han aumentado los aportes de la recaudación de impuestos a nivel nacional a favor de las municipalidades, tanto en el aporte constitucional del 10% como en el IVA-Paz, debe requerirse que todas las municipalidades que no lo tengan, establezcan programas de salud preventiva que mejoren la calidad de vida de los habitantes de su municipio, cumpliendo así­ con el precepto constitucional que contiene el artí­culo 257.

 

En cuanto a los adultos que integran la tercera edad, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social deberí­a de establecer campañas informativas genéricas y especí­ficas, cumpliendo con la responsabilidad que tiene de prevención y seguridad.