Hace algunos años, la Secretaría de Educación Pública de México publicó el libro titulado Donde enmudecen las conciencias escrito por el doctor Carlos Guzmán Bí¶ckler, uno de los intelectuales guatemaltecos de gran reputación en el campo de las ciencias sociales, quien ha dedicado buena parte de su vida a la docencia universitaria y a la investigación académica.
La edición de este valioso libro fue de 10 mil ejemplares que se agotaron en poco tiempo por la profundidad de sus planteamientos. En la portada figura una fotografía del general Efraín Ríos Montt rodeado de militares de alto rango, poco después de su ascenso al poder tras el golpe de estado de 1982.
El trabajo está formado por tres estudios, a través de los cuales el autor hace pasar por el tamiz de la crítica, en forma simultánea, a la ideología dominante y a la historia, productora y producto de la misma.
Del análisis de la problemática global que envolvía a la Guatemala del momento en que se publicó el libro, la cual se mantiene igual o peor, se pasa al de las líneas principales de acción del proceso de colonización en Hispanoamérica, para terminar con el colonialismo mental, sus características y sus límites.
A lo largo de dichos estudios, Guzmán Bí¶ckler sostiene que la historia oficial, entrelazada profundamente con la ideología dominante, no sólo ha perdurado desde el siglo XVI, sino que hasta la actualidad constituye el asidero más firme al que se adhiere el armazón del sistema educativo general, seleccionando aquellos hechos e ideas que han de silenciarse. Considera que es imprescindible abandonar los esquemas coloniales racistas que tanto han falseado la realidad y ensombrecido la verdad.
Agrega que ahora, más que nunca, los pueblos que se tenía por derrotados, en todo el Tercer Mundo, por medio de avances espectaculares están echando por tierra sistemas interpretativos conceptuados como científicos y que habían sido elevados a la categoría de verdades. Semejantes errores son el producto del apego a esa ideología dominante cuyas bases económicas se tambalean en la actualidad, víctimas de sus propias contradicciones.
El autor señala que la impotencia del llamado pensamiento social para entender lo que sucede es la mejor prueba de que sus logros y sus métodos pertenecen a ese pasado que naufraga juntamente con los sistemas que lo crearon y lo mantuvieron. Ese fracaso es la mejor invitación para que remontemos el camino de nuestra vida colectiva y obtengamos de ella, sin ayudas colonialistas, las respuestas vitales que nos hagan dueños y no siervos de nuestra propia historia.
Guzmán Bí¶ckler es considerado como uno de los sociólogos de mayor prestigio a nivel internacional.