
Los cancilleres europeos, reunidos en Luxemburgo, decidieron «continuar y profundizar» un año más el diálogo político con La Habana, descartando regresar a la política de sanciones aplicada entre 2003 y 2008.
Los contactos, que se mantendrán de la misma forma con las autoridades cubanas y la «oposición democrática pacífica» estarán orientados a obtener «resultados» en democracia, derechos humanos y libertades fundamentales, según el texto acordado por los cancilleres de los 27 países miembros de la UE.
Europa apuesta así por perseverar en la línea de apertura con La Habana pese a «la falta de progresos en la situación de los derechos humanos en Cuba, en particular, en el campo de derechos civiles y políticos».
Los cancilleres reclamaron la «liberación incondicional de todos los prisioneros políticos, incluidos los detenidos en 2003», durante una ola de arrestos de opositores, que motivaron la imposición de sanciones, si bien simbólicas, por parte de la Unión Europea.
El año pasado, el bloque retiró definitivamente las medidas contra Cuba iniciando un diálogo político con la esperanza de alentar al presidente Raúl Castro a encauzar un periodo de reformas profundas.
Los 27 insistieron el lunes en la necesidad de «reformas sociales y económicas para mejorar las condiciones de vida de los cubanos» y de «garantizar la libertad de información y expresión, incluido el acceso a internet» para la población.
La decisión fue consensuada por todos los países miembros de la Unión Europea después de que Suecia y República Checa, principalmente, retiraran sus reticencias a proseguir el diálogo sin reclamar a cambio progresos tangibles en el respeto de los derechos humanos.
España, el mayor apoyo de Cuba en el seno del bloque, se congratuló de la decisión europea, destacando que el continente no puede «quedarse atrás en relación a otros países», señaló su canciller, Miguel Angel Moratinos, en referencia a Estados Unidos y los países latinoamericanos.
Desde su llegada al poder, el presidente estadounidense, Barack Obama, levantó varias restricciones que pesaban sobre los cubanos residentes en Estados Unidos y se mostró resuelto a reabrir el diálogo migratorio con Cuba.
Por su parte, los países latinoamericanos decidieron abrirle la puerta para que ingresara a la Organización de Estados Americanos (OEA), después de 47 años de exclusión, pese a que La Habana rechazó la invitación.
Moratinos se felicitó de que la UE haya «eliminado de su vocabulario toda referencia a las sanciones contra Cuba» y pidió un diálogo «sereno y constructivo» con las autoridades de la isla.
El canciller no escondió su interés en aprovechar la presidencia española de la Unión Europea, durante el primer semestre de 2010, para dar un paso mucho más importante en las relaciones con Cuba, estableciendo lo que sería un primer acuerdo bilateral.
Moratinos declaró que España «sigue pensando en eliminar la Postura Común» durante su presidencia, un documento de 1996 que reclama a Cuba el respeto de los derechos humanos y avances en democracia, abogando por sustituirla por un «acuerdo», cuyo formato, de cooperación o asociación, todavía está por decidir.
«Todavía no estamos a ese nivel, nos queda tiempo», subrayó Moratinos.
Estados Unidos no estará obligado a aceptar a ex prisioneros de Guantánamo en su territorio, una condición que la UE había planteado para acceder a la petición de la Casa Blanca de recibir a reclusos de la base, según una declaración conjunta aprobada hoy por los europeos.
La declaración, negociada con Washington, fija los criterios de traslado de ex presos declarados inocentes de la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) a Europa, pero no menciona la responsabilidad de Estados Unidos de compartir esa tarea de acogida, tal y como figuraba en un borrador elaborado previamente.
El texto, aprobado por los cancilleres europeos reunidos en Luxemburgo, será presentado públicamente por la UE y Estados Unidos en una fecha todavía no precisada.
Europeos y estadounidenses subrayan en la declaración que la «responsabilidad del cierre de Guantánamo y de hallar un lugar de residencia para los ex detenidos recae en Estados Unidos», después de que el presidente Barack Obama prometiera cerrar la base para enero de 2010.
No obstante, en un borrador anterior, se añadía: «Tomamos nota del hecho que Estados Unidos reconoce su responsabilidad de aceptar a algunos ex detenidos deseosos de ser admitidos» en su país.
Finalmente, la frase fue suprimida a petición de Estados Unidos, donde esta cuestión es objeto actualmente de una encendida polémica.
La presidencia checa de la Unión Europea esperó que la declaración «marque un nuevo inicio en la cooperación antiterrorista».
«Al apoyar la determinación de Estados Unidos a cerrar Guantánamo, la UE espera contribuir a cambiar la política de Estados Unidos y ayudarlo a pasar página» de las derivas de la guerra contra el terrorismo de la administración Bush, subrayó la presidencia checa en un comunicado.
La declaración estipula por otro lado que Estados Unidos aceptará indemnizar a los países europeos que acepten a ex detenidos, «contribuyendo en los gastos» así como facilitando «todas las informaciones disponibles» sobre estas personas.
De las 240 personas todavía recluidas en la base, entre 40 y 60 son consideradas inocentes pero no pueden regresar a sus países ante el riesgo de ser enjuiciadas.
íšnicamente siete de los 27 países de la Unión Europea – España, Francia, Irlanda, Gran Bretaña, Italia, Portugal y Bélgica – se mostraron hasta ahora abiertos a recibir a algunos ex detenidos.
Una misión estadounidense visitará España esta semana para abordar las condiciones de acogida de ex reclusos, entre tres y cuatro, según algunas organizaciones no gubernamentales.