El reino de Colom o el universo de la impunidad


Hace un mes el abogado Rodrigo Rosenberg fue asesinado y pese a las marchas, el video y la denuncia directa a funcionarios públicos no ha pasado nada. Miento, se han incrementado abruptamente los casos de la Gripe AH1N1 y se ha armado, -me excuso con quienes se disgusten por la expresión-, un puterí­o (dicho en buen chapí­n y con el perdón de las trabajadoras del sexo), entre el vocero del Presidente y el PP, que sólo desví­a la atención de las y los guatemaltecos de temas importantes.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Aunque bueno, la muerte del abogado, al final de cuentas, es una más entre los más de 20 asesinatos diarios en Guatemala.  Muertes que tampoco se investigan y además que ni siquiera son del conocimiento público, a menos que un reportero que cubra sucesos capture la información.

Vidas tan valiosas como la de Rosenberg se pierden por la falta de seguridad y la incapacidad del Gobierno para solucionar las cosas con inteligencia. Niñas violadas y mutiladas, recién nacidos, niños y adolescentes  que mueren por balas pérdidas, como Joselyn Amparo Yax Garcí­a, Asas Aldana Santiago, Elmer Antonio López, Nancy Candelaria Santos, Dulce Marí­a Chávez…

O lí­deres juveniles como Manuel Orozco «el Fú» y Saulo Estrada «el Chucky», además de cinco jóvenes del asentamiento Mario Alioto en Villa Nueva; Nexo Pineda «el Gordo» en San Pedro Ayampuc, Hendrick Samuel, en Ciudad Quetzal, e integrantes del Movimiento de Jóvenes Mayas en Huehuetenango y El Quiché y de la Asociación  Cristiana de Jóvenes, en Amatitlán, y Tierra Nueva, ellos y ellas artistas, defensores de los Derechos Humanos y de la libertad de la expresión juvenil, son el saldo que la violencia, por un lado, y la desidia, por el otro, nos dejan.

Y si el Gobierno no hace nada, ni hará, ¿por qué los lí­deres polí­ticos y el empresariado no se manifiestan? ¿Por qué no se visten de blanco por ciudadanos y ciudadanas que también murieron violentamente, aunque su muerte no se vincule a funcionarios del Gobierno? Aunque, quién sabe, y aunque no ostenten tí­tulos universitarios y amistades poderosas.

Sí­ un mes después no han hecho nada por esclarecer la muerte del abogado, cuyo crimen dio la vuelta al mundo y trajo a personeros de la OEA, ¿qué van hacer por los otros que mencioné, por todos los que mueren cada dí­a?

En un paí­s donde la miseria impera, en donde niños y niñas revuelven la basura en busca de alimento, nuestros funcionarios ganan miles y miles al mes por no hacer nada, por evidenciar su estupidez, porque se sienten brillantes de haber engañado a un paí­s completo, porque no tienen vergí¼enza, dignidad ni solidaridad. Y si van por le rumbo correcto, como dicen, será el del enriquecimiento personal a costa de la vida y el trabajo de la gente decente.

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