Las relaciones entre Israel e Irán seguirán tensas sea cual sea el resultado de las elecciones presidenciales iraníes de mañana, consideran los analistas israelíes.
«Las decisiones claves en el campo nuclear son tomadas por el líder espiritual (Alí) Jamenei» y no por el presidente, que está en segunda posición en la jerarquía estatal, explica Dore Gold, presidente del Jerusalem Centre for Public Affair.
«Por lo tanto, saber quién será elegido no es importante», considera este consejero del primer ministro israelí, el derechista Benjamin Netanyahu.
De hecho, agrega este ex embajador ante la ONU, «todos los candidatos apoyan la continuación del programa nuclear» en Irán.
Cuatro candidatos se enfrentarán mañana: el actual presidente ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, apoyado implícitamente por el guía supremo Alí Jamenei, Mir Hossein Mussavi, un conservador moderado, Mehdi Karubi (reformador) y Mohsen Rezai (conservador).
Aspiran a convertirse en presidente, que es la segunda persona más poderosa en Irán detrás del guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.
Las actividades nucleares en Irán generan muchas tensiones entre Irán e Israel que, al igual que las potencias occidentales, sospecha que Teherán está desarrollando clandestinamente un programa nuclear.
Los iraníes desmienten querer dotarse de la bomba atómica y no pierden una ocasión en recordar que Israel es la única potencia nuclear de Medio Oriente.
Netanyahu califica el programa nuclear iraní de «amenaza existencial», y se niega a renunciar oficialmente a la opción militar contra Teherán.
Por su lado, el presidente estadounidense, Barack Obama, espera disuadir por el diálogo a Teherán de llevar adelante su programa nuclear.
Los próximos meses serán críticos, dado que los servicios de inteligencia israelíes consideran que Irán está muy cerca de conseguir la bomba atómica, tal vez antes del 2010.
«El impasse con Irán alcanzará su punto más álgido al final del año y en ese momento veremos si un liderazgo pragmático acepta someterse a la presión internacional y estadounidense o si opta por la confrontación», afirma Ely Karmon, del Centro Interdisciplinario de Herzliya.
Pero entre Israel e Irán existen otras fuentes de tensión. El Estado hebreo acusa a Teherán de ayudar a las organizaciones radicales islamistas, el Hezbolá libanés y el Hamas palestino, ambos enemigos jurados de Israel.
Israel llevó a cabo una ofensiva militar devastadora contra Hamas en la franja de Gaza a finales de 2008 y principios del 2009, y combatió al Hezbolá durante la segunda guerra de Líbano, en 2006.
Ahmadinejad dijo en reiteradas oportunidades que quería «borrar» a Israel del mapa. Hace una semana, calificó el Holocausto de «gran engaño».
Irán no reconoce la existencia del Estado hebreo.
En este contexto, considera Menashe Amir, experto en asuntos iraníes, un presidente moderado que cambie de tono podría paradójicamente debilitar los esfuerzos de la comunidad internacional para disuadir a Irán de dotarse del arma nuclear.
«Si la verdadera política sigue igual pero el tono es más pacífico, Irán podría lograr endormecer a Occidente y seguir desarrollando su programa nuclear y conspirar en Afganistán y Pakistán, e impedir la paz entre israelíes y palestinos», afirma.