La decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de elevar al nivel 6, el máximo, la alerta por gripe porcina A H1N1 que la convierte en la primera pandemia del siglo XXI, sigue sin ser comprendida por la opinión pública en la cual persiste el temor.
Aunque la palabra da miedo, pandemia implica «la extensión geográfica» de la circulación de un virus a varios continentes (o por lo menos a dos regiones de la OMS).
Y además significa «la presencia de una nueva cepa en el plan inmunitario», ante la cual la población mundial está poco o nada inmunizada, como es el caso del virus actual de gripe A H1N1.
Este nivel de alerta planteará al menos el asunto de la adaptación del plan preparado por la OMS en cada país, subrayaron expertos.
«A nivel epidemiológico, la pandemia está ahí, ya comenzó» y la declaración oficial del nivel 6 por parte de la OMS debe ser pronunciada lo más pronto posible, considera un experto sanitario francés, el profesor Antoine Flahault, director de la Escuela de Altos Estudios en Salud Pública.
Los especialistas subrayan que el plan de pandemia fue previsto por la OMS para enfrentar el riesgo de la gripe aviar, cuya mortalidad es de 60%, muy superior al 0,4% constatado para la gripe porcina en México, país que registró la mayor mortalidad y donde apareció este nuevo virus.
La mortalidad es de sólo 0,1% para la gripe normal de temporada, que causa cada año entre un cuarto y medio millón de muertos, ante la indiferencia generalizada.
El epidemiólogo británico Christopher Fraser consideró «probable que se incluya en ese sistema de clasificación un adjetivo que describa la gravedad de la epidemia».
En este caso «la calificación sería la de moderada», según la ministra francesa de Salud, Roselyne Bachelot.
«Si la OMS decide pasar a la fase 6, lo que es posible dadas las circunstancias (…), tenemos procedimientos específicos para juzgar la adaptación de nuestro dispositivo actual», indicó ayer la ministra del Interior francesa Michí¨le Alliot-Marie.
Una de las dificultades reside en la cantidad de casos A H1N1 no detectados, pues para el Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense los casos encontrados –probables y confirmados– sólo representan la «parte visible del iceberg» y el número de casos no detectados es probablemente veinte veces mayor.
Anne Schuchat, del CDC, calculaba en mayo que los 6.500 casos detectados en ese momento correspondían realmente a «más de 100 mil casos».
«La población no se da cuenta que hay diversas formas de pandemias, ya sea muy graves o relativamente débiles», consideró el profesor Albert Osterhaus de la Universidad de Rotterdam (Holanda).
Según él, cuando se habla de pandemia hay un malentendido, pues la gente piensa primero que se trata de los 50 millones de muertos causados por la gripe española, «pero luego constata que no es tan grave cuando se presentan menos de 200 muertos».
Para Flahault no es necesario generar «consecuencias excesivas e inadecuadas». «No se cerrarán escuelas ni el transporte aéreo ni las aglomeraciones en los países donde el virus no circule con intensidad», explica, aunque entiende que «será necesaria mucha reactividad y flexibilidad ante la evolución de la situación».