
Los especialistas aguardan para la tarde la llegada de los primeros 16 cadáveres entregados ayer en la isla Fernando de Noronha, a 350 km de Recife, dijo uno de los voceros del operativo de búsqueda, teniente brigadier Ramón Borges.
Otros 25 cuerpos están en la fragata brasileña Borciso rumbo a Noronha en donde, al igual que con los primeros cadáveres, se procederá a una identificación preliminar para luego enviarlos también a Recife, explicó Borges.
«Todos los cuerpos avistados hasta el momento fueron recogidos», dijo Borges quien señaló que la flotilla franco brasileña de rescate extendió en 250 km sus operaciones hasta unos 1.350 km de Recife, en la costa noreste de Brasil.
La identificación de los primeros 16 cuerpos comenzó el martes en Fernando de Noronha a donde tres peritos llegaron con la misión de realizar una inspección visual de los cuerpo y, recoger material genético (DNA) e impresiones digitales. También debían catalogar vestimentas y objetos recogidos en cada víctima, informó la Policía Federal en una nota.
Tras esa primera revisión, los cuerpos serán enviados por avión a la morgue judicial de Recife en donde se realizarán los demás exámenes necesarios para identificarlos y luego quedarán a disposición de los familiares.
El aparato volaba la noche del 31 de mayo desde Río de Janeiro a Paris con pasajeros de 32 nacionalidades; entre ellos 58 brasileños. Desapareció de los radares minutos después de una última señal emitida a 653 km de la costa noreste de Brasil.
Brasil está encargado de la recuperación de las víctimas y Francia de la investigación de las causas del desastre.
Una flotilla aeronaval franco-brasileña realiza patrullajes las 24 horas del día en busca de cuerpos y restos del avión, y recibirá a partir de este miércoles el apoyo de diversas naves enviadas por París.
El Comando de Operaciones, a cargo de Brasil, dijo que desde este miércoles se sumarán a las tareas el submarino nuclear «Emeraude», el navío de búsqueda «Pourquoi pas» y el anfibio «Mistral». Asimismo, para el viernes y la próxima semana se espera la llegada de dos remolcadores franceses que recogerán restos del avión.
La llegada del «Emeraude» ayudará en la búsqueda de las llamadas «cajas negras» que guardan todos los datos del vuelo y durante 30 días lanzan señales que permiten localizarlas. Una vez detectadas esas señales de las cajas, tres robots embarcados en el Pourquoi Pas se sumergirán para recogerlas y entregarlas a los investigadores franceses que buscan las causas del accidente.
Hasta ahora se ha señalado a posibles fallas en los sensores de velocidad del aparato como uno de los factores de la tragedia.
En Francia, fuentes sindicales de Air France indicaron que la compañía cambiará las sondas de control de velocidad de los aviones A330 y A340, cuestionadas en el accidente.
Estas sondas determinan de hecho la velocidad del avión: en caso de velocidad por debajo de la necesaria, el aparato puede caer, pero si va demasiado rápido, puede desintegrarse.
La Oficina de Investigación y Análisis (BEA) francesa, que investiga la causas técnicas de la tragedia del vuelo AF 447, ya había señalado el viernes «una incoherencia de las velocidades registradas» por las sondas.
El submarino nuclear de ataque (SNA) francés «Emeraude» se integró hoy en la mañana a las operaciones de búsqueda de las cajas negras del Airbus de Air France que desapareció en el Atlántico frente a Brasil, anunció el estado mayor conjunto francés.
«El «Emeraude» comenzará su patrulla en la mañana en una primera zona de búsqueda de 20 por 20 millas náuticas, es decir 36 por 36 km, que debe cubrir en una jornada», indicó el capitán de navío Christophe Prazuck, del estado mayor, interrogado.
«Cambiará de zona cada día por esta misión cuya duración no ha sido fijada», agregó, precisando que al submarino se unirá en la tarde un nuevo navío de la marina nacional, el «Mistral».
El despliegue de un SNA en tales circunstancias es una primicia, por lo menos para Francia. El «Emeraude» utilizará sus sonares para tratar de ubicar la señal emitida por las cajas negras.
Con una tripulación de 72 hombres y los 226 presentes a bordo del «Mistral», el dispositivo francés de búsqueda estará integrado por unos 400 militares en lugar de los 160 de los que disponía hasta ahora.
A las dos unidades, se agrega la fragata Ventí´se, dos aviones de patrulla marítima Breguet Atlantique y un avión de vigilancia marítima Falcon 50.
Los sensores Pitot, que comunicaron datos incoherentes en el Airbus A330 de Air France que cayó al Atlántico el 1 de junio con 228 personas a bordo, permiten a los pilotos conocer la velocidad del avión, un elemento esencial para el equilibrio del vuelo.
Estas sondas anemométricas, conocidas también como «tubos de Pitot», aparecieron en el siglo XVIII como resultado de las investigaciones del físico francés Henri Pitot.
Cada avión posee dos o tres centrales aerodinámicas, equipadas de calculadores que permiten establecer tres parámetros: la velocidad del avión, su altura, y la temperatura exterior, explicó Patrick Magisson, miembro del comité técnico del Sindicato Nacional francés de Pilotos de Línea (SNPL).
Los valores que presentan cada una de las centrales deben ser coherentes.
Las sondas anemométricas que equipan los aviones tienen la forma de pequeñas tomas de aires situadas en el fuselaje.
Algunas calculan la presión atmosférica.
Los tubos Pitot, que se ubican en general en la nariz del avión, calculan la presión «dinámica», es decir aquella a la que el avión está sometido a pasar por el aire.
El Airbus posee tres de esos tubos Pitot.
La medida de velocidad del aparato se obtiene calculando la diferencia entre la presión atmosférica, estática, y la presión dinámica, ejercida sobre el avión en vuelo por el fluido (aire) a través del cual se desplaza.
«La velocidad del avión es uno de los valores fundamentales para pilotar un aparato. Es lo que le permite volar. Ella determina su equilibrio aerodinámico», explicó Magisson.
Para proteger dichas sondas de las condiciones atmosféricas extremas que se dan durante un vuelo, los ingenieros las diseñaron con una forma que evita la acumulación de agua, al tiempo que son calentadas permanentemente para evitar que acumulen escarcha.
Por otra parte, «las centrales están concebidas de tal manera que incluso si uno de los calculadores deja de funcionar, los otros no deben ser afectados», destacó Patrick Magisson.
La investigación de la Oficina francesa de Investigaciones y Análisis (BEA), que encuesta sobre sobre los accidentes de aviación, estableció, a partir de los mensajes enviados por el avión, «una incoherencia de las velocidades medidas» por esas sondas fabricadas por el grupo electrónico Thales.
Sin embargo y por el momento, la BEA no ha sacado ninguna conclusión de los elementos de que dispone y llama a la prudencia, haciendo notar que incluso en caso de falla de esos sensores, el avión no es necesariamente «peligroso».
En septiembre de 2007, Airbus ya había recomendado el remplazo de los sensores Pitot que equipan los Airbus A320, A330 y A340 por otras sondas más perfeccionadas.
Después de haber remplazado los sensores de sus A320 que absorbían el agua, Air France inició el 27 de abril un programa de remplazo de su flota de A340 y de A330, luego de «incidentes de pérdida de información anemométrica en vuelo de crucero» y relacionadas con problemas de congelamiento.
Según el SNPL, sindicato mayoritario en Air France, la compañía decidió a partir del 9 de junio que todos los A340 y A330 tendrían por los menos dos sensores de nueva generación de los tres que equipan los aviones.
Otras compañías, como US Airways y Qatar Airways, indicaron que por precaución habían comenzado a remplazar los sensores Pitot de sus aviones A330.