El cambio paradigmático a partir de los años ochentas, acelerado en los noventas y con la llegada del presente siglo nos ha permitido a los ciudadanos de a pie, pasar de simples espectadores a protagonistas dentro del sistema internacional; el «empoderamiento» que nos otorga el manejo de la información, así como el uso por ejemplo de medios cibernáuticos para leer periódicos desde Europa hasta el Medio Oriente abre nuestras perspectivas y nos convierte en agentes de cambio, la política exterior de las claves y los cifrados es ahora la diplomacia de la comunicación efectiva y el manejo apropiado de la información.
La «democratización» dentro del sistema ha permitido entre otras que, tanto la agenda mundial y los mecanismos de cooperación se constituyan con un rostro cada vez más humano.
La humanización de la agenda mundial a su vez, ha permitido que, contrario al tradicional modelo de construirla sobre la base de los intereses geopolíticos de los poderes hegemónicos: seguridad estratégica, afianzamiento político e imposición comercial entre otros, los nuevos puntos de la agenda mundial se basen sobre la dignidad de las naciones, la autodeterminación de los pueblos y las libertades.
Si echamos un rápido vistazo a los elementos políticos que en estos momentos ocupa la agenda mundial nos daríamos cuenta que si bien es cierto los elementos de fondo no han variado en nada o casi nada, el abordaje de la problemática mundial plantea un nuevo estilo, la tolerancia, el diálogo y el respeto mutuo.
En los últimos días hemos presenciado grandes cambios en diversas y anteriormente tradicionales posiciones, el tema Palestino-Israelí es ahora visto desde una nueva óptica, siempre he sostenido que el principio del fin del conflicto en Medio Oriente inicia precisamente en este importante enclave geográfico. Por otro lado, al analizar con detenimiento realidades políticas cercanas nos daremos cuenta que las posiciones moderadas tienden paulatinamente a ganarle el paso a las radicales.
Al realizar un análisis continente por continente, región por región, nación por nación, nos percatamos que la agenda se reconfigura constantemente sobre las realidades propias: modelos políticos que se reinventan, democracias que se consolidan, lucha contra el crimen organizado, lucha contra el hambre, pandemias, medio ambiente, nuclearizacion, derecho de los pueblos, libertades civiles, etc., etc., la gama es enorme y variada, por ello cada realidad merece un propio análisis.
Al escribir este modesto artículo no pretendo entrar en consideraciones particulares, mi intención es más bien que tengamos presente lo siguiente: la agenda se configura constantemente, en obviedad a la dinámica del sistema internacional, el día de hoy vemos una posición en Corea del Norte y mañana veremos otra.
La agenda mundial es como una pantalla plasma, en cuestión de minutos habrá que estar preparado para otro escenario, el tema es la asertividad de las herramientas para entender lo que sucede y la capacidad de respuesta desde una política exterior institucionalizada, allí radica la capacidad de cada nación de construir y reconstruir constantemente sus estrategias así como la capacidad dentro del sistema internacional de generar nuevas alternativas y soluciones a la problemática que se le plantea.