Fortaleza y fragilidad del sistema internacional (Parte final)


El cambio paradigmático a partir de los años ochentas, acelerado en los noventas y con la llegada del presente siglo nos ha permitido a los ciudadanos de a pie, pasar de simples espectadores a protagonistas dentro del sistema internacional; el «empoderamiento» que nos otorga el manejo de la información, así­ como el uso por ejemplo de medios cibernáuticos para leer periódicos desde Europa hasta el Medio Oriente abre nuestras perspectivas y nos convierte en agentes de cambio, la polí­tica exterior de las claves y los cifrados es ahora la diplomacia de la comunicación efectiva y el manejo apropiado de la información.

Lic. Carlos Escobedo

La «democratización» dentro del sistema ha permitido entre otras que, tanto la agenda mundial y los mecanismos de cooperación se constituyan con un rostro cada vez más humano.

La humanización de la agenda mundial a su vez, ha permitido que, contrario al tradicional modelo de construirla sobre la base de los intereses geopolí­ticos de los poderes hegemónicos: seguridad estratégica, afianzamiento polí­tico e imposición comercial entre otros, los nuevos puntos de la agenda mundial se basen sobre la dignidad de las naciones, la autodeterminación de los pueblos y las libertades.

Si echamos un rápido vistazo a los elementos polí­ticos que en estos momentos ocupa la agenda mundial nos darí­amos cuenta que si bien es cierto los elementos de fondo no han variado en nada o casi nada, el abordaje de la problemática mundial plantea un nuevo estilo, la tolerancia, el diálogo y el respeto mutuo.

En los últimos dí­as hemos presenciado grandes cambios en diversas y anteriormente tradicionales posiciones, el tema Palestino-Israelí­ es ahora visto desde una nueva óptica, siempre he sostenido que el principio del fin del conflicto en Medio Oriente inicia precisamente en este importante enclave geográfico. Por otro lado, al analizar con detenimiento realidades polí­ticas cercanas nos daremos cuenta que las posiciones moderadas tienden paulatinamente a ganarle el paso a las radicales.

Al realizar un análisis continente por continente, región por región, nación por nación, nos percatamos que la agenda se reconfigura constantemente sobre las realidades propias: modelos polí­ticos que se reinventan, democracias que se consolidan, lucha contra el crimen organizado, lucha contra el hambre, pandemias, medio ambiente, nuclearizacion, derecho de los pueblos, libertades civiles, etc., etc., la gama es enorme y variada, por ello cada realidad merece un propio análisis.

Al escribir este modesto artí­culo no pretendo entrar en consideraciones particulares, mi intención es más bien que tengamos presente lo siguiente: la agenda se configura constantemente, en obviedad a la dinámica del sistema internacional, el dí­a de hoy vemos una posición en Corea del Norte y mañana veremos otra.

La agenda mundial es como una pantalla plasma, en cuestión de minutos habrá que estar preparado para otro escenario, el tema es la asertividad de las herramientas para entender lo que sucede y la capacidad de respuesta desde una polí­tica exterior institucionalizada, allí­ radica la capacidad de cada nación de construir y reconstruir constantemente sus estrategias así­ como la capacidad dentro del sistema internacional de generar nuevas alternativas y soluciones a la problemática que se le plantea.