Responsable de enfermedades animales


Este hipopótamo huye del calor en el zoológico de Nueva Delhi, en India.

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<p>El cambio climático tiene «una incidencia notable» en la aparición y reaparición de enfermedades en los animales, de las que algunas pueden ser transmitidas al ser humano, informó ayer un estudio de la Organización Internacional de la Salud Animal (OIE).</p>
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Si la transmisión de enfermedades animales al hombre ha sido registrada desde hace siglos, el calentamiento climático imputado al hombre, como también en parte las emisiones de metano de los rumiantes, contribuye de manera creciente a la aparición de enfermedades desconocidas, explicó el documento.

Las tres enfermedades emergentes que son citadas con mayor frecuencia por los paí­ses miembros de la OIE, 126 de los cuales participaron en la investigación, son la fiebre catarral ovina (enfermedad de la lengua azul), la fiebre del Valle del Rift y el virus del Nilo Occidental.

«Cada vez hay más paí­ses que atribuyen al cambio climático la aparición de por lo menos una enfermedad emergente o reemergente, que afecta o que ha afectado a su territorio», declaró Bernard Vallat, director general de la OIE, que celebra esta semana su 77ª asamblea general en Parí­s.

Según el estudio, el 71% de los paí­ses participantes «se declararon extremadamente inquietos en cuanto al impacto esperado del cambio climático sobre las enfermedades animales».

Sin embargo, los objetivos de reducción de gas carbónico responsable del cambio climático y la salud animal no siempre son fáciles de conciliar.

Al modificar la alimentación de los animales, la intensificación de la crí­a de rumiantes permite limitar las emisiones de gas de efecto invernadero de éstos. Pero «la intensificación crea también circunstancias favorables para la emergencia de enfermedades animales», no sólo debido a una mayor promiscuidad de los animales, sino también debido a una menor diversidad genética entre individuos.

Para contener las epizootias y las epidemias futuras, la OIE propone un fortalecimiento de la cooperación entre organismos, en particular con la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Grupo Intergubernamental sobre la Evolución del clima (GIEC).

Un informe publicado por la OIE en agosto de 2008 ya habí­a señalado que «la distribución geográfica de las enfermedades infecciosas y dañinas será probablemente modificada, incluyendo la de enfermedades de transmisión vectorial como la fiebre del Valle del Rift, la fiebre amarilla, la malaria y el dengue, cuyos vectores son extremadamente sensibles a los cambios climáticos.

En el caso de América Latina, dicho estudio señaló que las indicaciones de la tendencia en el calentamiento prevén un cambio de repartición temporal y geográfica de las enfermedades infecciosas. Estos cambios serán determinados parcialmente por el fenómeno de El Niño, cuyos efectos se harán más frecuentes, provocando ciclos cada vez mas cortos de sequí­as e inundaciones.