Primer texto sobre cambio climático


La comunidad internacional abrió ayer en Bonn una nueva ronda de negociación sobre la lucha contra el cambio climático y por primera vez tiene sobre la mesa un texto que debe servir de base a la adopción de un acuerdo mundial en la Conferencia de la ONU en diciembre en Copenhague.


Este documento, que reúne las diferentes sugerencias hechas por los Estados miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), está lejos de provocar consenso, sino que más bien es el reflejo de la extrema diversidad de puntos de vista.

«Por primera vez tenemos un texto sobre la mesa. Espero que sea bien recibido», declaró el secretario ejecutivo de la Convención, Yvo de Boer. Hasta el 12 de junio, los debates de Bonn permitirán, según él, hacer «un primer examen y ver si constituye una buena base para progresar en las negociaciones».

«Es necesario que las próximas semanas y meses se defina claramente lo que podremos realizar en Copenhague», considera.

A seis meses de esta cita crucial para limitar el calentamiento del planeta y sus consecuencias, cuya realidad ya no niega ningún Estado y que afectan en primer lugar a las naciones más pobres, se espera especialmente la iniciativa de los paí­ses industrializados.

Yvo de Boer pretende que cada uno anuncie individualmente las emisiones de gases de efecto invernadero que está dispuesto a realizar hasta 2020 y no quiere que los paí­ses se limiten a una cifra global que después habrí­a que repartir.

China ya ha reclamado que los paí­ses industrializados se comprometan a reducir hasta 2020 el 40% de sus emisiones de carbono respecto al nivel de 1990.

«Una petición irrealista», le respondió esta semana en Parí­s el emisario estadounidense para el clima, Todd Stern, cuyo paí­s prevé una reducción de emisiones del 4%.

Estados Unidos va tan lejos como puede, habida cuenta de la necesidad de lograr la aprobación del Congreso, que ya habí­a rechazado el Protocolo de Kioto, explicó a la AFP.

«En un proceso de este tipo, la perfección puede convertirse en el enemigo del bien», afirmó.

También la Unión Europea espera que Washington se acerque de los objetivos que ella misma se ha fijado, es decir -20% en 2020 y hasta -30% en caso de un acuerdo mundial.

Pase lo que pase, «todo el mundo vigilará las relaciones entre (…) China y Estados Unidos», los dos mayores contaminadores del planeta, considera Alden Meyer, director del equipo de reflexión estadounidense Union for Concerned Scientists.

Los paí­ses en ví­as de desarrollo esperan a tener claros los esfuerzos a que se comprometen los paí­ses ricos, e históricamente responsables de la acumulación en la atmósfera de gases de efecto invernadero, para mostrar sus cartas.

Aunque no se les pide que reduzcan sus emisiones con objetivos obligatorios como deben hacer los más ricos, se espera que anuncien medidas voluntarias para limitar a nivel mundial las emisiones de los gases responsables del cambio climático.

Kelya Chatterjee, responsable para el clima de la ONU WWF-International, habla de un «déficit de confianza» de los paí­ses emergentes frente a los industrializados, que en el pasado no han cumplido sus promesas, y considera que se necesita rápidamente «encontrar la chispa que ponga el motor en movimiento».