í‰tica sustentable


Los seres humanos tienen hoy una nueva concepción de la cotidianeidad al preguntarse: ¿Qué sucede con el ambiente? La visita a cualquier rí­o remite al comentario de sus aguas, antes puras y limpias, hoy corren con espuma de detergente e impregnadas de suciedad; el aire se encuentra viciado; los mares se han convertido en basureros -especialmente de plásticos y cigarrillos-y diversas especies marí­timas mueren en las orillas de los playas como consecuencia, entre otros factores, de petróleo o mercurio; los árboles desaparecen ante la tala inmoderada de los bosques (evitando la oxigenación) y el afán mercantilista; en las zonas rurales persisten las causas de una economí­a atrasada y la perdida de recursos renovables; el aire se encuentra contaminado, no es transparente y en las ciudades prevalece la suciedad ocasionada por humos, gases, polvos, cenizas, desperdicios y bacterias, para citar con brevedad. Esta situación dificulta la respiración y nuestros ojos sufren las consecuencias. Considerando estos factores y, con el propósito de darle un sentido humano a los temas ambientales e impulsar el desarrollo sostenible y equitativo, la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) acordó celebrar el Dí­a Mundial del Medio Ambiente el 5 de junio de cada año. Se pretende reafirmar el derecho de hombres y mujeres a su desarrollo individual y colectivo en una sociedad justa. El lema aprobado por la ONU para 2009 es Tu planeta te necesita-Unidos contra el cambio climático

Carlos Cáceres
ccaceresr@prodigy.net.mx

El Dí­a Mundial del Medio Ambiente implica que ciudadanos y ciudadanas de la comunidad internacional reflexionen con relación a la importancia de cuidar su entorno natural, fortaleciendo su conciencia ambiental para lograr un desarrollo sustentable y no una destrucción sostenida. Este factor significa colocar al ser humano como sujeto primordial del desarrollo. Por esta razón, el crecimiento económico debe realizarse con equidad garantizando la calidad de vida actual y de las generaciones futuras.

Con el objetivo de impulsar el Dí­a Mundial del Medio Ambiente, es necesario referirse a la ética de la sustentabilidad. En ella se conjuga el desarrollo de diferentes culturas y sus integrantes deben asumir el compromiso moral de estar inmersos en ellas (con sus costumbres, ideas, tradiciones, etcétera), respetando su ambiente. Es acá donde el anhelo de la vida debe reafirmar la creatividad de los seres humanos para transformar su mundo con racionalidad. Este aspecto representa vincular razón con moral para fortalecer las relaciones de la sociedad con la naturaleza, reconociendo el valor y el potencial de la ciencia para alcanzar estadios de mayor bienestar para la humanidad.

El inadecuado cumplimiento de los preceptos del desarrollo sostenible señala sus dificultades para ser parte de una ética ambiental, pues sus normas de conducta no pueden orientar los procesos económicos y sociales hacia una nueva racionalidad social y tampoco a formas sustentables de producción y vida.

La ética ambiental se encuentra inmersa en códigos de comportamiento ecológico (relación de los organismos o de los grupos de organismos con su ambiente) y social (conductas, así­ como la realidad creada por hombres y mujeres con su cultura). Estas situaciones explican la razón por la cual las naciones deben incorporar las ideas de la ética ambiental en sus planes de desarrollo para conocer la responsabilidad de cada quien en la transformación de su cultura.

La ética del desarrollo sustentable incluye el análisis del Estado, el rol de los integrantes de una sociedad, derechos y deberes de los actores en el marco de los sistemas polí­ticos vigentes con sus relaciones económicas y polí­ticas. Estas situaciones implican el reconocimiento de la diversidad cultural, vigencia de la pluralidad polí­tica y total respeto a los derechos humanos. La ética de la sustentabilidad destaca la responsabilidad moral de hombres y mujeres pues se encuentran vinculados como sociedad con el entorno natural.

El potencial productivo de los recursos naturales debe dirigirse a erradicar la pobreza, vinculando la ecologí­a con el desarrollo económico y social, impulsando polí­ticas de protección al ambiente -fomentar la responsabilidad social, crear consensos e informar a la sociedad-, lo cual significa contribuir a mejorar la calidad de vida e impedir el agotamiento de los ecosistemas.