Herbolaria, una riqueza aún no admitida


Para la gripe, la pulpa del morro (Crescentia cujete), que es el fruto de un árbol también conocido como jí­cara. Y aunque muchos ya estén acostumbrados a las decenas de ofertas de antigripales que se ofrecen en el paí­s, es difí­cil admitir que Guatemala tiene una rica tradición en medicina natural, basada en plantas que crecen sin que necesiten cuidados.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Las bondades y poderes curativos de las plantas podrí­an llegar a ser una industria nacional y generar empleo y riqueza a los grupos que viven y conocen los secretos que para la salud ofrece la naturaleza.

De hecho, hay algunas plantas que se utilizan para la fabricación de medicamentos, como el anteriormente mencionado morro, del cual se desprenden dulces y jarabes que ayudan a despejar las ví­as respiratorias, sin necesidad de quí­micos que pueden tener reacciones secundarias, o que estén llenos de contraindicaciones.

Sin embargo, durante décadas, varios tratamientos han sido vistos con desconfianza, en primer lugar, porque se duda de su capacidad; además, de que en muchos casos se ha calificado algunos de estos tratamientos como «brujerí­a».

¿BRUJERíA?

Marí­a era una mujer que tení­a problemas con la debilidad de su matriz, por lo cual se le dificultaba quedar embarazada. Por ello, buscó ayuda en todas partes. Se le aconsejó que tres veces por semana tomara el caldo de cinco cabezas de pescado y de dos cangrejas (sí­, cangrejas, porque los cangrejos no serví­an).

Sin embargo, cuando exigí­a cangrejas en la pescaderí­a, o cuando contaba este tratamiento, las miradas de desconfianza se plantaban sobre ella, acusándola de estar siguiendo un procedimiento de brujerí­a.

Por ello, intentó otra ví­a, y acudió con un médico certificado por una universidad del paí­s. Como parte del procedimiento, le recetó tomar cápsulas de Omega 3, una nueva vitamina que comúnmente se encuentra en el pescado. Al preguntar Marí­a al doctor por el caldo de pescado, él le contestó: «Es lo mismo; puede seguir tomando ese caldo de pescado, porque contiene mucho Omega 3».

Así­ es que, de esa forma, muchos remedios naturales, a la larga, son lo mismo, sólo que comercializado como medicina sale, usualmente, más caro.

CHARLATANES

La medicina natural ha tenido el gran problema (aparte de ser acusada como una especie de brujerí­a), de que se puede caer en las garras de charlatanes y merolicos que, lejos de ofrecer un producto de calidad, lo que hacen es ofrecer grama picada, y decir que sirve para curar prácticamente todo.

La famosa «uña de gato», traí­da de las selvas del Perú, el ungí¼ento de ví­bora de calaguala y hasta algunas pomadas de nombre reconocido, han sido vendidas, jurando el merolico que es capaz de curar todo, desde una simple afección de garganta hasta enfermedades incurables, como el sida, pasando por males que necesitan tratamiento especializado, como el cáncer y la sí­filis.

Y mucha gente, con la necesidad de curarse, cree en todo, o al menos «ni cree ni deja de creer, pero por si acaso… mejor lo compra»; y así­, los merolicos lucran con la desesperación del enfermo.

Es por ello, que actualmente, en el Congreso de la República existe una iniciativa de ley para sistematizar los tratamientos de salud popular tradicional, a fin de que se cree un ente que investigue y que divulgue la riqueza de la medicina natural.

INICIATIVA

Como presidente de la Comisión de Salud, sala de trabajo del Congreso de la República, Ví­ctor Manuel Gutiérrez Longo, quien fungió como ministro de Salud Pública y Asistencia Social durante el gobierno de í“scar Berger, intenta impulsar la iniciativa de Ley del Sistema de Salud Popular Tradicional.

Gutiérrez Longo da a conocer que está lista la iniciativa de ley, la cual ambiciona el aseguramiento de la práctica y las concepciones de los pueblos que utilizan medicina indí­gena tradicional.

Según su visión y su experiencia, tanto los mayas, los xincas, los garí­funas y los mestizos, tienen la costumbre de utilizar medicamentos caseros, muchas veces plantas medicinales tradicionales que los grupos encuentran en el campo o las siembran en casa por herencia, sus componentes naturales funcionan en la vida diaria, comenta el legislador.

Es por ello que el objetivo de esta búsqueda para crear dicha legislación, consiste en que esa práctica contribuya con el sistema de salud tradicional del Estado y propiciar la capacitación de aquellos que ahora se encuentran en plazas y mercados de forma rústica y empí­rica.

Además, involucrar instituciones para capacitar a las personas, en el caso de la Universidad de San Carlos de Guatemala y las otras universidades privadas que podrí­an preparar técnicos dedicados a esa parte de la medicina tradicional, refiere Gutiérrez Longo.

La idea de legislar la Medicina Popular Tradicional tiene mucha seriedad porque se reconoce la práctica milenaria de las comunidades, y de parte de las plantas porque en su contenido genérico contienen antibióticos, antiinflamatorios, sustancias para males gastrointestinales, insuficiencia cardiaca y otros.

Hay muchos ejemplos como emplastos, cremas y algunos productos que se encuentran en el mercado a base de árnica y que las personas utilizan, refiere.

OBJETIVOS

Se pretende que el Ministerio de Salud Pública implemente una polí­tica para propiciar la difusión de esas prácticas y clase de medicina, asimismo estimular la economí­a para que diferentes empresas puedan tener interés de trabajar con esa materia prima natural.

Es oportunidad para la economí­a del paí­s porque el ejemplo es Europa, donde varios en paí­ses tienen gran aceptación y práctica habitual de la herbolaria para los problemas de salud que son comunes y los mismos europeos están haciendo acopio de sus recursos naturales, comenta Gutiérrez Longo.

La Medicina Popular Tradicional y sus productos podrí­an contribuir con la economí­a del Ministerio de Salud de Guatemala, para tratar las dolencias comunes y ayudar a amortiguar los gastos en productos quí­micos que le cuestan millones de quetzales al Estado, piensa.

SOCIALIZACIí“N

Hay consensos de muchas organizaciones que han convalidado la iniciativa de ley pero han hecho énfasis en que ha faltado voluntad polí­tica para cimentar la ley, «hemos recopilado mucha información que ellos han tenido y han trabajado y eso es el esqueleto de la iniciativa de ley que pretendemos se le dé vida en el Congreso de la República», refirió.

Han participado y avalado el tema, Coordinadora de comadronas de suroccidente, Centro de Desarrollo Rural, Asociación de Toto Integrada, Servicios Jurí­dicos y Sociales, Asociación de Guí­as Espirituales Mayas, Unidad de Organizaciones de Desarrollo Mam, Asociación de Escritores Mayenses de Guatemala, entre otros.

LIBRO

Quizá lleno de polvo y archivado en el último entrepaño de la biblioteca del Ministerio de Salud, se encuentra el libro de consulta inmediata sobre datos o nociones fundamentales de uso frecuente de plantas medicinales, el cual fue investigado y redactada durante el perí­odo de Gutiérrez Longo como ministro de Salud, llamado «Vademécum Nacional de Plantas Medicinales».

Las ocho regiones del territorio guatemalteco cuentan con rica variedad de flora, mucha de ella diariamente llega desde el campo con sus perfumes a los mercados y luego a la cocina y la mesa de las familias, y de eso consistió el trabajo de este libro, que sistematiza casi cien plantas que son utilizadas para paliar ciertas afecciones de un modo artesanal.

Algunas variedades de esa vegetación o frutos, les sirven a las amas de casa para condimentar los alimentos, otras veces también su esencia se transforma en recurso medicinal que la mayorí­a de familias alguna vez ha utilizado.

Ví­ctor Manuel Gutiérrez Longo, actual diputado, como ministro de Salud Pública y Asistencia Social dejó preparada esa publicación en agosto de 2006 y ahora está en camino de desempolvar dicho texto que puede convertirse en herramienta para complementar el servicio de salud pública tradicional.

UNIVERSIDAD

La Universidad estatal, Universidad del Valle de Guatemala, Universidad Galileo, Farmaya y el Centro Guatemalteco de Información de Medicamentos, contribuyeron en 2006 como grupo especialista para revisar el contenido que recogió el estudio de unas 116 plantas nativas de Guatemala.

Los técnicos revisaron y plasmaron la descripción botánica, el hábitat, la obtención, usos y propiedades medicinales; farmacologí­a experimental y clí­nica; composición quí­mica y principios activos; tanto como toxicologí­a de las plantas, contradicciones, precauciones y reacciones adversas; indicaciones terapéuticas y dosis recomendadas.

SUEí‘OS DE SALUD


Contar con un procesamiento de plantas en el ámbito nacional.

Contar con un sistema de salud complementario con medicina tradicional.

Lograr más eficiencia del sistema de salud estatal tradicional.

Involucramiento de las autoridades de educación superior del paí­s.

Apertura en la formación de técnicos universitarios en herbolaria.

Exportar medicina natural y cautiva mercados potenciales.

CONTRA LAS LOMBRICES


Apazote: sazona alimentos y es nutritivo. Antiparasitaria, se usa en asmáticos y para la digestión. Durante la época colonial se exportó a España.

Achiote: infusión de hojas y semillas pueden ayudar a combatir la diabetes, afecciones gastrointestinales, respiratorias, hepáticas y gonorrea.

Calahuala: se usa la infusión en emplasto y cataplasma para tratar contusiones, reumatismo, úlceras, quebraduras y tumores.

Liquidámbar: resina del árbol que se usa en tratamiento de raspones, heridas, granos y úlceras.

Morro: se usa en afecciones respiratorias como bronquitis, catarro, pulmoní­a, resfrí­o, tos.