Dos periodistas estadounidenses fueron condenadas a doce años de cárcel en Corea del Norte por entrar «ilegalmente» al país, anunció hoy la prensa del régimen, en un marco de incremento de tensión internacional por el reciente ensayo nuclear del país comunista asiático.
«El proceso confirmó el grave crimen que cometieron contra la nación coreana al cruzar ilegalmente la frontera», indicó la agencia oficial KCNA, recibida en Seúl.
Según KCNA, tras cinco días de juicio el tribunal encargado del caso «condenó a cada periodista a 12 años de reeducación por el trabajo».
La norteamericana-coreana Euna Lee y la chino-norteamericana Laura Ling, ambas de la televisión californiana Current TV, fueron detenidas el 17 de marzo por haber cometido «actos hostiles», según Pyongyang, y haber penetrado de forma ilegal en el territorio norcoreano.
Estados Unidos expresó de inmediato su preocupación, tras conocerse la sentencia.
«Estamos muy preocupados por la información de la condena de dos ciudadanas estadounidenses periodistas por las autoridades norcoreanas, y estamos usando todos los canales posibles para asegurar su liberación», afirmó el portavoz del Departamento de Estado Ian Kelly, en un comunicado.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ya había llamado el viernes al régimen de Pyongyang a liberar a las dos mujeres y a «permitirles volver a sus casas lo antes posible».
La organización de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) emitió sus dudas acerca de que las dos reporteras pudieran beneficiarse de un juicio equitativo.
Clinton también dio a entender que el gobierno del presidente Barack Obama estudiaba enviar a Pyongyang al ex vicepresidente Al Gore, director de Current TV, para tratar de obtener la liberación de las periodistas.
Washington había obtenido en los años 90 que Corea del Norte liberara a dos ciudadanos norteamericanos: un hombre sospechoso de espionaje y el piloto de un helicóptero militar derribado en el espacio aéreo norcoreano.
Las dos periodistas pudieron llamar por teléfono a sus familias el 26 de mayo. «Tienen mucho, mucho miedo», refirió Lisa, la hermana de Laura Ling.
Los periodistas que quieren entrar en Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mudo, deben solicitar un visado especial, raramente otorgado, y son estrechamente vigilados durante su permanencia en el país.
Según expertos, el régimen estalinista norcoreano debería utilizar a las dos periodistas como moneda de cambio para presionar al flamante gobierno de Obama con el fin de entablar conversaciones directas entre los dos países.
«Las condenas son más duras de lo previsto» y «pretenden enviarle un mensaje fuerte a Estados Unidos para decirle que el asunto es serio (…) y para llevarlo a la mesa de negociaciones», dijo Yoo Ho-Yeol, experto en cuestiones norcoreanas de la Universidad de Seúl, la capital de Corea del Sur.
Las sentencias fueron pronunciadas en un contexto de viva tensión internacional desde el segundo ensayo nuclear llevado a cabo por Corea del Norte el pasado 25 de mayo, que fue condenado por la ONU.
Pyongyang procedió luego a una serie de disparos de misiles de corto alcance y anunció que ya no se consideraba vinculado al armisticio de 1953 que puso fin a la Guerra de Corea.
El régimen norcoreano se retiró igualmente de las negociaciones multilaterales sobre su programa nuclear, en respuesta a la condena emitida por la ONU por un tiro de misil el pasado 5 de abril.
Las conjeturas sobre nuevos ensayos de misiles se incrementaron este lunes, cuando los guardacostas japoneses refirieron que Corea del Norte prohibió la navegación frente al puerto de Wonsan (este) durante doce horas diarias entre el 10 y el 30 de junio.
Hillary Clinton dijo el domingo que Estados Unidos «estudiaba» la posibilidad de volver a incluir a Corea del Norte en la lista de países que apoyan al terrorismo, de la cual había sido retirada en octubre de 2008 por el entonces presidente George W. Bush.