Las elecciones europeas, que dejan entrever una abstención récord y un avance de los partidos extremistas, entraron el sábado en la recta final con la apertura de los comicios en Italia, donde constituyen una prueba para Silvio Berlusconi en medio de varios escándalos.
Chipre, Eslovaquia, Letonia y Malta acudieron este sábado a las urnas para elegir a sus diputados europeos, en unos comicios que se completarán el domingo en el conjunto de la Unión Europea (UE), marcados hasta ahora por la abstención y el avance de la ultraderecha.
Este sábado, continuaba el maratónico escrutinio de cuatro días, después de que Gran Bretaña y Holanda diesen el puntapié inicial de estas elecciones europeas el jueves. Le siguieron Irlanda y la República Checa.
También los italianos empezaron a votar el sábado por la tarde y las elecciones continuarán en ese país hasta el domingo. Por la diferencia horaria también comenzó el voto en los departamentos franceses de ultramar.
Unico líder de un gran país de Europa que se presenta como cabeza de lista de su partido, el primer ministro Silvio Berlusconi quiso convertir las elecciones en un plebiscito.
Pero la campaña fue dominada por los problemas conyugales del Cavaliere, y su cuestionamiento en varios escándalos, entre ellos el caso Noemi, nombre de una joven de 18 años con la que Berlusconi es sospechoso de haber tenido relaciones. Lo que él desmiente formalmente.
Un primer cálculo sobre la participación en Italia se espera tras el cierre de las oficinas de voto el sábado.
En todos los otros países, las elecciones europeas se desarrollarán el domingo y los primeros resultados que permitirán dar el color político del futuro Parlamento serán publicados a las 20H00 GMT.
Sin embargo, Holanda ya dio un avance de cómo se dividirán las fuerzas en el hemiciclo europeo tras este escrutinio en donde 388 millones de ciudadanos deben elegir a 736 eurodiputados.
El ultraderechista Partido de la Libertad, del diputado holandés Geert Wilders, obtuvo el 17% de los sufragios, lo que lo convierte en la segunda fuerza política del país. El partido del primer ministro democristiano, Jan Peter Balkenende, alcanzó un poco menos del 20% de los sufragios.
Esto «confirma el temor» de un aumento de la presencia de partidos extremistas, estimó Antonio Missiroli, analista del Centro de Política Europea en Bruselas.
Esto no se reproducirá en todos los países de la UE pero, según varios analistas, prefigura buenos resultados para los partidos protestatarios, populistas y antieuropeos.
Estos movimientos se benefician de las dificultades de los gobiernos frente a la crisis y del miedo a la inmigración y aprovechan la desconfianza de numerosos electores hacia Europa.
En Gran Bretaña, en donde en medio de una tormenta política el primer ministro laborista Gordon Brown ya reconoció la derrota de su partido, tanto en las elecciones locales como en las europeas, los euroescépticos ya se frotan las manos.
El partido de extrema derecha BNP sueña con un primer eurodiputado y el Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), que hace campaña para abandonar la UE, podría imponerse al laborismo con casi un 20% de diferencia, según un reciente sondeo.
En Irlanda, un sondeo a boca de urna pronosticó una de las peores derrotas de su historia para el partido centrista del primer ministro irlandés, Brian Cowen.
Si la mayoría en el Parlamento cambia de color en estas elecciones, el presidente de la Comisión europea, José Manuel Durao Barroso, perdería el cargo, afirmó el jefe del Partido Socialista Europeo (PSE), el danés Poul Nyrup Rasmussen, formación que ocupa actualmente la segunda bancada del Parlamento.