El sistema prepago


Pocas veces hay oportunidad de reseñar decisiones acertadas de la autoridad y ahora, con el anuncio de que en las rutas cortas del sur de la capital se implementará el sistema prepago, hay que decir que ese paso constituye uno de los más efectivos para incrementar la seguridad en el tema de los asaltos y extorsiones que sufren los pilotos y pasajeros del sistema de transporte colectivo.


Eliminar el manejo de efectivo en los autobuses es una medida excelente que tendrá muchos efectos positivos, puesto que hará menos riesgoso el sistema y obligará a los dueños de las unidades a contratar a pilotos más eficientes, puesto que ya no podrá mantenerse el trato que ahora hacen con ellos, en el sentido de que les cobran muchas veces una suma fija, dejando que con el resto cada uno se «haga su sueldo», lo que redunda en una profunda anarquí­a y falta de control porque los pilotos no son empleados dependientes de los dueños de las unidades y éstos ni siquiera tienen un registro del personal que les trabaja, por lo que en caso de accidente también hay enorme impunidad porque los conductores huyen del lugar del siniestro.

En la lucha contra el crimen hay que ir tomando las medidas acertadas que no siempre tienen que ver con el diseño de medidas represivas, sino que en general la prevención rinde mejores frutos y en el tema de los atracos persistentes a los buses, se quita un factor enorme cuando los pilotos dejan de llevar encima el dinero de las ventas diarias. En casi todo el mundo ya funcionan sistemas de tarjetas prepago que pueden ser convenientemente recargadas en distintos lugares y que ojalá la Municipalidad de Guatemala pueda implementar en el corto plazo porque también los usuarios del sistema urbano merecen el beneficio de un factor menos para alentar los asaltos.

En tanto llega la ansiada reforma de la Policí­a Nacional Civil que, a causa del reciclaje, se convirtió en un sumidero de malos elementos que cambiaron uniforme, pero no los vicios del pasado, así­ como de un Ministerio Público embarrado hasta el copete por sus ví­nculos con el crimen organizado y un sistema judicial en donde los botones de muestra son dignos de pararle el pelo a cualquiera por el nivel de desfachatez y descaro, pueden adoptarse medidas preventivas que ayuden a reducir por lo menos el riesgo para los ciudadanos. Ya que el Estado es incapaz de cumplir con su esencial deber y obligación de garantizar la seguridad y la vida de los habitantes de la República, por lo menos hay que evitar que ande tanto dinero en circulación si se pueden usar métodos modernos para sustituir el efectivo.