Después de la tormenta… la calma? y nueva tormenta


Parece que la crisis de mayo ha sido superada. Dentro del polarizado clima polí­tico, algunos apuntan a una victoria de ílvaro Colom, al haberse sostenido en la Presidencia, mientras que otros ven el fortalecimiento de un sector de la oposición y el debilitamiento polí­tico de la UNE. Pocos distinguen que se trata solamente de una tregua en el enfrentamiento entre dos sectores de poder polí­tico y económico.

Ing. Raúl Molina

Por ello, resulta insuficiente la medida de Colom de formar un Gabinete especial para enfrentar las crisis. No deja de ser un gesto triunfalista que ignora las voces de decenas de miles de personas exigiendo el alto a la violencia, mayor seguridad, verdad y justicia, así­ como las recomendaciones de abrir el diálogo. Se ha señalado la importancia polí­tica de que sectores de la juventud hayan asumido un papel activo; pero ahora nuestra juventud debe aprender que la solución estará en dicho diálogo, en el cual tiene todo el derecho de participar.

En el extranjero, nos preocupan los acontecimientos, particularmente la contradicción en el gobierno de no contener la criminalidad, por un lado, y utilizar el peso de la ley contra el movimiento social, por el otro. Hemos hecho crí­ticas constructivas, que no vemos que el gobierno tenga la voluntad polí­tica de atender. Como esto se repite con otros sectores que no tienen poder polí­tico, se vislumbra en el futuro mayor conflictividad social y polí­tica.

La Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) considera que los lineamientos siguientes son indispensables para la desactivación de la conflictividad social y polí­tica:

La institucionalidad del paí­s y el orden constitucional deben ser defendidos. Deben descartarse los golpes de Estado. El gobierno, por su parte, debe conducir una polí­tica de apertura, tolerancia y transparencia. Urge una relación positiva con el movimiento social, que pasa por la liberación de los presos de conciencia, como Ramiro Choc.

Ante los crí­menes que han provocado la crisis o se han ejecutado a su sombra, corresponde aclararlos y someter a juicio a los autores intelectuales y materiales. Insistimos en encontrar la verdad y lograr la justicia para estos y miles de crí­menes más, pasados y presentes.

Solicitamos a la CICIG que participe activamente en la solución de estos crí­menes. Pedimos que produzca un informe sobre la crisis de mayo a más tardar para el 15 de junio. La población no puede vivir en la zozobra de no saber en quién confiar.

La crisis ha sido detenida; pero sigue latente, porque las causas fundamentales, que son la persistencia de la violencia y la inseguridad, la falta de atención de los problemas sociales y económicos de las grandes mayorí­as, la corrupción y la impunidad, y el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, lejos de desaparecer se siguen acentuando.

Urge la reapertura del Diálogo Nacional, a cargo del Reconciliador Nacional, para que con la participación de la sociedad civil, sin exclusiones, y el gobierno se redefinan las acciones que reorienten al Estado y la sociedad guatemaltecos hacia la paz y el desarrollo.

La responsabilidad por el rumbo futuro del paí­s es de todas y todos; pero en esta coyuntura el papel del gobierno, la CICIG, el Conciliador Nacional y la sociedad civil organizada es determinante.