Expectativa por reunión con Obama


Miles de familias guatemaltecas indocumentadas en Estados Unidos esperan con ansia la eficiencia de la negociación de la diplomacia guatemalteca y convenzan a congresistas demócratas y republicanos en pos de una Reforma Migratoria favorable.

Lí­deres de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos se siguen preguntando qué planes de trabajo, qué perí­odos y requerimientos va a pedir el gobierno guatemalteco a través de su Cancillerí­a para que la reforma migratoria los favorezca.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

El indocumentado sigue esperando sin saber qué tácticas y estrategias diplomáticas concretas demostrarán la eficiencia del ministerio de Relaciones Exteriores y su brazo ejecutor originado a través de la Conamigua.

Una cruda realidad es que el número total de los inmigrantes guatemaltecos en Estados Unidos podrí­a superar el número de un millón 500 mil entre niños, adolescentes, adultos y ancianos; mujeres y hombres.

Los próximos dí­as 8 y 23 de junio serán de expectativa o de posibilidad para 60 por ciento de más de esa cantidad de indocumentados guatemaltecos que se encuentran a la espera de legalizar su estancia en los Estados Unidos.

OPORTUNIDAD HISTí“RICA

Julio César López Villatoro, representante del Organismo Legislativo ante la Comisión Nacional del Migrante de Guatemala (Conamigua), da a conocer que más de 20 congresistas estadounidenses demócratas y también republicanos que están a favor de la reforma migratoria se reunirán con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca, el lunes próximo.

Está previsto que el congresista norteamericano, Luis Gutiérrez, presida el grupo de trabajo de inmigración y describa al mandatario estadounidense sobre lo analizado que justifica la necesidad de modernizar la legislación migratoria de ese paí­s, obsoleta en pleno siglo XXI, explicó.

Luego, el martes 23 de junio, diputados de los congresos de la región, incluyendo a Guatemala, se reunirán con el congresista Gutiérrez y Nydia Velásquez presidenta del Caucus que reúne a congresistas hispanos, quienes aportaran detalles tratados en la oficina oval con el presidente Obama, confió el diputado guatemalteco.

«Muchas veces nuestros paí­ses han ido a pelear un TPS, como fue el presidente (Colom) en la primera reunión que sostuvo en Washington con el presidente Bush; hablar de TPS no es reclamo migratorio, hablar del paro a las deportaciones no es una reforma migratoria, la reforma migratoria integral que se quiere es que exista una legalización», puntualiza el parlamentario.

CRUDA REALIDAD

Perseguidos por perros bravos, enfocados por satélite con Sistema de Posicionamiento Global (GPS) en tierra, ojos electrónicos con sensores de calor, policí­as sin mucha sensibilidad humana, barrera metálica y en el extremo de la buena fortuna soledad del desierto con frí­o en la noche o intenso calor durante el dí­a, son pruebas que los indocumentados deben sortear para entrar al sueño americano.

La frontera México-Estados Unidos está blindada, cuando el indocumentado termina su trayectoria en el famoso «tren de la muerte» que parte desde Tapachula, Chiapas, México, y está libre de cualquier accidente se encuentra con el famoso «border» lleno de autopatrullas y policí­a montada, real y no como en un largo metraje de Hollywood.

Arizona se ha convertido en el territorio donde más indocumentados de todas las nacionalidades han sido concentrados de forma inhumana con denuncias y pruebas. Se suma el desempleo en Estados Unidos estimado a la fecha en cerca de 14 millones de plazas suspensas, según el viceministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala.

Juan Garcí­a, lí­der de inmigrantes en Rhode Island, Estados Unidos, agradeció recientemente que la Cancillerí­a guatemalteca se haya preocupado por entregar US $15 mil para aliviar el hambre de los detenidos en Arizona, hace algunos meses.

Pero también alertó que se reduce el tiempo para hacer «lobby» masivo con congresistas, mientras algunos integrantes del Consejo Asesor de la Conamigua se han limitado a sentarse a tomar café en los hoteles y no han tomado en serio el tema «porque es urgente un negociador que hable inglés», recalcó.

PROMESA DIPLOMíTICA

Haroldo Rodas, canciller guatemalteco, en reciente visita en el Congreso de Guatemala, asegura que el Presidente guatemalteco sí­ ha cruzado cartas con el gobierno estadounidense para que se considere la reforma migratoria integral.

«Lo que queda es la otra parte de una continuidad en cuanto a lo que se tiene que hacer en Washington con los embajadores centroamericanos, y si es posible, la coordinación de todos los lí­deres ya están en Estados Unidos no sólo de Guatemala sino de El Salvador que son muy fuertes», dijo Rodas.

Posteriormente que en conjunto se logre programar una reunión de mandatarios de la región en Estados Unidos con el presidente Barack Obama, «cuando se considere conveniente para poder empujar la propuesta que se lleve a cabo», adelantó el Ministro de Relaciones Exteriores.

Datos Situación de los migrantes


La reforma migratoria empezarí­a por documentación y fin a la persecución de los indocumentados. Guatemala. San Marcos y Huehuetenango, son los departamentos que más personas indocumentadas mantienen en suelo estadounidense.

El Estatus de Protección Temporal (TPS) no garantiza permanencia del indocumentado, únicamente es útil en casos de desastres, conflicto polí­tico en un paí­s o riesgos por guerra en un territorio, concluye cuando termina el riesgo.

La ley de la Conamigua lleva ya dos años y pocos son los avances logrados a favor de los guatemaltecos que viven en Estados Unidos.

Documentar al inmigrante le servirí­a para participar en la vida cotidiana en los estados de Norteamérica, evitarí­a las persecuciones por agentes migratorios en lugares de habitación, trabajo o en la calle.

El trabajo es agotador, todaví­a hay que convencer a congresistas que se comportan indiferentes ante la necesidad de los inmigrantes, hay que enviarles cartas, correos electrónicos y si es posible hacerles conciencia y estar con ellos hasta en la sopa.

Mejorar las leyes y mejorar el trato y ofrecer las oportunidades a los ciudadanos en cada uno de los paí­ses y evitar que decidan emigrar a los Estados Unidos.