El ministro egipcio de Cultura, Faruk Hosni, favorito para convertirse en director general de la UNESCO en octubre, cuenta con el apoyo del mundo árabe, aunque genera cierto malestar y prudencia en Europa, por sus declaraciones anti-israelíes de 2008.
El plazo para presentar la candidatura a la sucesión del japonés Koichiro Matsuura, que incluye por lo menos a siete personas, entre ellos el brasileño Marcio Barbosa, será clausurada el domingo. La elección se celebrará en octubre.
La última candidatura registrada es la de la austríaca Benita Ferrero-Waldner, comisaria de Relaciones Externas de la Unión Europea (UE), según indicaron hoy los medios austríacos.
Hosni, ministro egipcio desde hace 21 años, había declarado desde 2007 su deseo de tomar las riendas de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Pero las declaraciones que hizo en 2008 afirmando que «quemaría» los libros israelíes que encontraría en las bibliotecas egipcias, generaron una ola de protestas.
Denunciando el «naufragio anunciado» de la UNESCO, el escritor francés Bernard-Henri Levy, el cineasta Claude Lanzmann y el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel advirtieron la semana pasada contra la elección de «un hombre peligroso», «lo contrario de un hombre de paz».
Según esos intelectuales, Faruk Hosni multiplicó en el pasado las declaraciones «nauseabundas», tachando la cultura israelí de «inhumana» y «racista», hablando en 2001 en el diario Ruz Al-Yusuf de «la infiltración de judíos en los medios internacionales».
El centro Simon Wiesenthal, una organización judía de lucha contra el antisemitismo, había acusado en 2008 a Hosni de haber «invitado personalmente al negacionista francés Roger Garaudy en El Cairo».
El ministro egipcio intentó justificarse el miércoles en el diario francés Le Monde. Afirmó «deplorar» sus declaraciones sobre los libros en hebreo y subrayó que «la elección de un árabe», sería un «mensaje formidable de esperanza» frente a las «fuerzas de la regresión».
«Soy un hombre de paz. Sé que la paz pasa por la comprensión y el respeto», explicó el ministro.
Pero la polémica molesta en Europa. «Es prematuro tomar posición», declaró a la AFP la embajadora francesa de la UNESCO, Catherine Colonna. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, subrayó que el candidato debía coincidir plenamente con los principios de «tolerancia» y de «respeto de la diversidad cultural».
«El bloque europeo está en contra de Faruk Hosni, su elección podría ser problemática», reveló a la AFP una fuente de la UNESCO que prefirió mantener el anonimato.
«Pero todo es posible, es una cuestión de negociación», agregó la misma fuente.
Un responsable israelí indicó el lunes que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, había aceptado levantar la oposición de Israel a la candidatura del egipcio para demostrar su deseo de tranquilizar las relaciones entre ambos países.
La posición de Estados Unidos es «problemática», ya que la nueva administración está en reubicándose en las instituciones internacionales, indicó Shimon Samuels, del Centro Simon Wiesenthal.
Hosni afirma tener el apoyo de la Liga írabe, la Unión Africana (UA) y la Organización de la Conferencia Islámica. Dado el modo de designación, el egipcio mantiene por tanto todas sus posibilidades de ser designado.
El consejo ejecutivo está integrado por 58 miembros que representan a los 193 Estados miembros de la UNESCO. Los representantes árabes y africanos representan un total de 20 votos.
El consejo escuchará a todos los candidatos y tomará su decisión al final del verano.
La candidatura elegida a la mayoría más un voto será ratificada en octubre por el plenario de la UNESCO.