El suicidio es un pensamiento que se asocia de manera frecuente a cuadros depresivos, que difícilmente se desea ser escuchado, a la mayoría de personas les  provoca, miedo, turbulencias, impotencia y la necesidad imperiosa de negarlo. Ya que cuando sentimos que algo puede ser desconsolador, sumamente triste o  abrumador  nos inclinamos a negarlo.
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De tal forma que en múltiples ocasiones le huimos al dolor, nos lanzamos en una carrera continua  en la vida para no sentirlo. Pero el sol no puede cubrirse con un dedo, tampoco el dolor puede dejar de reflejar su existencia; y de este modo también nos negamos la posibilidad de sentir otras emociones tales como la felicidad, el asombro, la alegría. No se puede encarcelar a una emoción sin correr el infortunio de que las otras queden también al margen de nuestra vida.
Es un cuadro desconsolador cuando observamos a las personas comentar sus quejas de sufrimiento físico o emocional. Alguien comienza diciendo algo así como «me duele la cabeza»Â y la persona receptora de ese mensaje le contesta: «pero a mí me duelen las piernas» o «mi dolor de cabeza es más frecuente o intenso que el tuyo», de tal manera, que la posibilidad de una comunicación empática se desvanece. Cada quien soporta sin ser escuchado, sin ser comprendido.
Quien piensa en el suicidio, sufre, me pregunto cuantas personas han cursado en algún momento de la vida con ideas de muerte y a lo mejor también suicidas.  Y por temor a ser rechazadas o ser marginadas no las comparten o las expresan. El simple hecho de poder hablar de las mismas proporciona alivio a la persona que cursa con este contenido de pensamiento.
Las personas con ideas suicidas tienen una visión estrecha de la vida, su pensamiento les lleva a la desesperanza, a la distorsión de la realidad y a no vislumbrar alternativas para la posible solución de sus problemas, acordémonos de que muchas de estas personas poseen una enfermedad psiquiátrica denominada depresión. Para la cual existen tratamientos psicofarmacológicos, psicoterapéuticos  y otros posibles. Con lo cual podemos disminuir los riesgos suicidas y mejorar la calidad, estilo de vida y  permitir un mejor desempeño del funcionamiento cerebral a corto y largo plazo.
He tomado algunos fragmentos de poemas y de poetas suicidas en su mayoría, para que ustedes mismos analicen este pensamiento: «El no ser perfecta, me hiere»,» soy vertical, pero preferiría ser horizontal», (Morir/Es un arte, como cualquier otra cosa. /Yo lo hago excepcionalmente bien. /Lo hago por sentirlo hasta las heces. /Lo hago para sentirlo real. /Podemos decir que poseo el don. /Es fácil ejecutarlo en una celda. /Es muy fácil hacerlo y guardar la compostura. /Es teatral).Silvia Plath.
«Morir no duele mucho: nos duele más la vida. Pero morir es cosa diferente, tras la puerta escondida» Emily Dickinson.
«Pienso en la fecha de mi suicidio y creo que fue en el vientre de mi madre; aun así, hubo días en que Dios me caía igual que gota clara entre las manos». Enriqueta Ochoa.
«En el eco de mis muertes aún hay miedo. ¿Sabes tú del miedo?, sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos. Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo». Alejandra Pizarnik.
«suicidarse en el mar es como desnanecerse en el claustro materno, es como retornar a la tibieza de la verdad primera, redescubrir el hálito fugaz que nos perdura, quizás la certidumbre de que también el fin puede ser una forma de empezar. Antonio Porpeta.
Si tratamos de analizar estos fragmentos encontramos que sus autores sienten miedo y mucho dolor en la vida, que el suicidio puede estar reclamando el afecto la protección del vientre materno, por lo cual se vive como un acto regresivo. Pero también una vida condicionada a la perfección en donde aun el mismo acto suicida tendría que convertirse en un arte.
Es como el bajar el telón del escenario anterior de la vida, con la ilusión de reiniciar tal vez en otro escenario y con otros personajes. No es fácil tratar de alcanzar un entendimiento de este pensamiento, cada quien tendrá su propia interpretación y simbolismo.