Crucial prueba de fuego para Obama


Inmersos como estamos en nuestra propia crisis, tenemos que poner atención, sin embargo, a situaciones del entorno mundial que son definitivamente crí­ticas y cuya resolución tendrá impacto serio en las relaciones internacionales y la misma paz del Mundo para los próximos años. El gobierno de Corea del Norte adoptó esta semana la polí­tica más agresiva que pudiera imaginarse, al punto de que de hecho ha formulado una amenaza con desatar hostilidades de gran envergadura, colocando al sistema de Naciones Unidas y por supuesto a Estados Unidos en una situación extremadamente difí­cil.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Pienso que desde la crisis de los misiles en Cuba, durante el gobierno de John Kennedy, no se viví­a una situación tan difí­cil como la que plantea Corea del Norte no sólo con sus pruebas nucleares en desafí­o a las normas internacionales, sino con su decisión de ignorar todos los acuerdos vigentes para preservar la paz en esa región. Corea del Norte ha puesto a prueba la capacidad del sistema mundial para evitar acciones unilaterales que comprometan la paz mundial y dados los antecedentes de su gobierno no puede descartarse una acción bélica sin precedentes.

Bien se habí­a dicho que el gobierno de Obama sufrirí­a alguna prueba importante para medir su capacidad, decisión y fuerza en los primeros meses de su gestión y muchos expertos tení­an puesto el ojo en Corea del Norte porque era previsible que de ese paí­s viniera el examen orientado a medir la capacidad y el temple de la nueva administración. De entrada, Washington ha actuado con celeridad para convocar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y buscar que sea esa organización mundial la que establezca el régimen de sanciones por la violación a los tratados contra la proliferación de armas nucleares. Pero no debemos llamarnos a engaño en el sentido de que la ONU pueda asumir un papel decisivo, sobre todo por el papel que puede jugar China en el Consejo de Seguridad y la posibilidad de que sea vetada una resolución demasiado enérgica para condenar la polí­tica nuclear de los coreanos.

El compromiso ya asumido por Estados Unidos de defender a Corea del Sur y a Japón de la amenaza que significa la postura agresiva de Corea del Norte nos indica que en caso de una provocación mayor se puede desatar en esa parte del mundo el primer conflicto nuclear de la historia. Y el problema que yo veo es que no se trata de un enfrentamiento entre potencias que se están midiendo y que usan su poder nuclear como elemento disuasivo, sino que el gobierno de Corea del Norte tiene caracterí­sticas especiales que obligan a pensar en la real posibilidad de que por vez primera desde la Segunda Guerra Mundial, algún Estado haga uso de sus arsenales nucleares para atacar a otro paí­s.

Obama no ha dado muestras de guerrerismo ni de las actitudes mesiánicas que fueron tan propias de su antecesor, pero en este caso es evidente que, como hizo Kennedy en su tiempo, tendrá que demostrar la suficiente firmeza para desestimular cualquier acción agresiva que pueda costar miles de vidas humanas en los paí­ses vecinos de Corea del Norte.