Preocupado como todo guatemalteco conciente y responsable de la situación en que se encuentra nuestra patria, en mi anterior opinión «El diluvio» planteé lo lamentable y triste que era el enfrentamiento que se estaba produciendo, ante todo en la ciudad capital, como consecuencia del asesinato y el testimonio que había dejado el licenciado Rodrigo Rosenberg, en el cual señalaba las causas por las que habían sido asesinados él, Khalil y Marjorie Musa.
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Del análisis hay que pasar a la búsqueda de las soluciones y de la misma manera que en el diluvio la humanidad y el reino animal sobrevivieron gracias a que Yahvé ordenó a Noé la construcción de una enorme embarcación donde él, su familia y cierto grupo de animales fueron preservados para repoblar la tierra.
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Cómo hacer para que nuestra multiétnica, multicultural y multilingí¼e nación logre encontrar un arca y ante todo logre rehacer la sociedad que nos permita que todos los guatemaltecos tengamos la posibilidad, los medios, las oportunidades de vivir en paz, recordando que no es la paz una palabra sino una condición social, económica y política donde el respeto a la ley, el cumplimiento de nuestras obligaciones, el uso de nuestros derechos, nos permite sentir que tenemos una mejor posibilidad de vida, la superación de la pobreza y extrema pobreza para convertirnos en una sociedad como la que existe en Chile, Argentina, Brasil, ya no digamos como las que se dan en Europa y Estados Unidos.
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En 1993 cuando improcedentemente se atentó contra el orden constitucional, fue bajo el funcionamiento de las instituciones que se eligió un presidente y un vicepresidente que concluyeran el mandato de quienes habían interrumpido el orden legal. El subsiguiente paso fue a través de una reforma constitucional que aunque sólo en una pequeña parte recompuso la institucionalidad, disolvió el Congreso, convocó a nuevas elecciones y modificó algunos aspectos de la Constitución.
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Actualmente ya hay planteamientos para modificar parcialmente la Constitución, buenos o malos pero los hay, la crisis del Estado es mucho más profunda, al punto que se cuestiona al Organismo Legislativo, al Organismo Judicial, también se critica y señala a la Corte de Constitucionalidad, al Tribunal Supremo Electoral, a la Junta Monetaria, a las Comisiones Postuladoras, al extremo que se repite y se reitera que nos encontramos sumamente cerca de llegar a un Estado fallido.
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Si el Pacto Social se ha fraccionado, es insuficiente, las condiciones que el mismo contiene ya no son adecuadas para que la sociedad se sienta debidamente regida y normada para poder vivir en paz, lograr la seguridad, educación, salud, infraestructura y los demás elementos que le garanticen su desarrollo y convivencia, la respuesta democrática es una sola: hay que convocar a una Constituyente, lo que le permitirá al pueblo crear un Pacto Social renovado y actualizado para mantener su desarrollo y progreso cívico, económico y social y no continuar con un enfrentamiento estéril con protestas o manifestaciones que lo único que harán es polarizar aún más a los diferentes sectores de la población.
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El presidente y el Congreso tienen la obligación de darnos el arca que nos permita flotar, navegar y lograr ver el arcoíris como nación.