El ensayo nuclear de ayer corresponde a una «estrategia de Kim que busca reforzar el apoyo al régimen en los círculos del poder y en la población» norcoreana, estima Peter Beck, especialista en Corea en la Universidad Americana de Washington.
Con estos ensayos nucleares, Kim quiere demostrar al aparato de poder norcoreano que todavía tiene las cartas para solucionar especialmente la cuestión de su sucesión.
La cuestión del relevo es un asunto crucial ya que el líder comunista norcoreano, de 67 años, sufrió supuestamente un ataque cerebral en agosto de 2008, según los servicios de inteligencia estadounidenses y surcoreanos. Kim Jong-il «no está en forma y lo sabe perfectamente», explica Beck.
«Kim intenta impresionar a los altos responsables y la élite en general tratando de demostrar que este ensayo nuclear es un éxito, y así convencerles de que su familia debe seguir al mando», precisa Beck. Kim podría nombrar uno de sus hijos como sucesor.
Cada vez más aislado, el régimen tiene además una larga histoira de crisis internacionales provocadas con el fin de crear una situación de tensión creciente y negociar en posición de fuerza.
Tras su primer ensayo nuclear en 2006, Pyongyang había reiniciado las negociaciones sobre su desnuclearización. La Corea comunista había logrado obtener en 2007 el principio de una ayuda energética sustancial a cambio del cese de sus ambiciones militares.
Estados Unidos, China, Japón, Rusia y Corea del Sur entablaron en 2003 negociaciones con Corea del Norte para persuadir al régimen comunista de que abandone su programa nuclear, a cambio de ayuda en el sector energético.
Actualmente las conversaciones se encuentran en punto muerto, suspendidas por Pyongyang.
Según los expertos, Corea del Norte no parece esperar nada más de esas negociaciones.
Realizar un ensayo nuclear luego de lanzar cohetes de larga distancia a principios de abril -un hecho condenado por la comunidad internacional- «demuestra que Corea del Norte renuncia a su aparente voluntad de negociar», estima Bruce Klingner, experto del centro de reflexión estadounidense Heritage Foundation.
Según Klingner, Corea del Norte se interesa más por llevar a cabo un programa tecnológico estratégico que por su peso en negociaciones tácticas.
Este giro en la estrategia de norcoreana puede haber sido provocado por «el deterioro de la salud de Kim Jong-il y la voluntad de llevar a cabo los objetivos nucleares antes de su muerte o su entrega de poderes», añade Klingner.
Pero algunos indican que Corea del Norte podría volver a la mesa de negociaciones, si fuese reconocida como potencia nuclear, una reivindicación claramente rechazada por Corea del Sur, Estados Unidos y Japón.
Corea del Norte estaría «interesada en negociaciones sobre el control de las armas nucleares, pero sólo en el marco de debates entre dos potencias nucleares establecidas, y negociando una reducción mutua de sus arsenales, sin abandonarlos del todo», comenta Victor Sha, ex asesor del presidente George W. Bush para los asuntos coreanos.