Todavía hay mucho temor, a punto de producir pánico en no pocos países del mundo, respecto de la pandemia A H1N1, o sea la gripe «cochina», como diría Juan Pueblo en lenguaje de nuestra a ratos alegre Chapinlandia…
El origen de dicha pandemia ha sido atribuido a México, pero eso viene siendo bien relativo, según lo han declarado o aclarado quienes ejercen el gobierno del vecino país
Es grande el revuelo que ha causado internacionalmente la noticia de la gripe porcina, al grado de que miles y miles de personas que viajan por razones de diversos negocios, de estudio, de salud o simplemente por placer, se han abstenido de visitar la «patria charra», al menos mientras pasa la sonante y resonante andanada maligna.
Bullen en el ambiente los comentarios en cuanto a la mencionada pandemia. Hay crédulos e incrédulos en lo atinente a la peligrosa gripe, sin faltar, por supuesto, los malpensados.
En México, la desencadenada peste ha causado la muerte de centenares de hombres, mujeres y niños, así como la postración de otros mortales que aún se encuentran hospitalizados pero «estables», como gustan decir los matasanos…
Es de traer a cuento que en varias naciones del globo terráqueo han surgido azotes contra la salud de los humanos, muy delicados y contagiosos, propagados local, regional o mundialmente.
En la pasada centuria hubo terribles flagelos que han provocado verdadera mortandad de personas. Por ejemplo, han segado infinidad de vidas el sida, el cólera, entre otras lacras que se han tratado, sobre todo curativamente, no preventivamente.
El temible sida afecta a no pocos países de casi todos los continentes, pero más despiadadamente a los de ífrica, Asia y de nuestra América.
Suman millones las víctimas del llamado «mal del siglo XX»: El sida. La cantidad de muertos es elevada, y ¿qué decir de los pacientes que inevitablemente están pasando al mundo de las sombras porque los casos son incurables como el cáncer?
En nuestra empobrecida y anarquizada Guatemala existen decenas de miles de personas padeciendo los horrores del sida (hombres, mujeres y niños) que inundan salas especiales de los hospitales y de otros centros de salud recibiendo paliativos en tanto, infortunadamente, ¡llega la hora fatal! Hay quienes prefieren pasar los crueles momentos en el anonimato.
Se ha dicho, con base o sin ella, científicamente hablando, que hay males epidémicos y pandémicos de carácter «artificioso» que son ocasionados, principalmente, desde que fueron inventados los artefactos bacteriológicos. Los ríos, los alimentos, etcétera, pueden ser contaminados bacteriológicamente, y eso sería sencillamente criminal y, por ende, merecería la condenación mundial. ¡Ojalá que no acontezca eso que, por añadidura, sería diabólico!
Los organismos internacionales, pero particularmente la Organización Mundial de la Salud, deberían investigar ampliamente, exhaustivamente, la delicada situación e informar oportunamente acerca de los resultados. Cabe decir, de paso. que injustificadamente no ha sido admitida en la OMS la República de China, con sede en Taiwán.
Por de pronto, las dudas se desplazan como las nubes en el firmamento virtualmente en todos los países que son pasto de las epidemias y pandemias, incluso en los que pueden estar libres de las pestes ¡al menos hoy por hoy!