Máscaras y espejos


La palabra vicaria (en femenino) se usa en semiótica para una de sus discusiones teóricas más interesantes, sobre las imágenes figurativas: en torno a cómo se produce el conocimiento de las figuras a través del llamado «efecto de semejanza» o, precisamente, de manera vicaria.  

Ramiro Mac Donald
http://ramiromacdonald.blogspot.es/

Es decir, la representación de cualquier objeto el ser humano la capta de acuerdo con un criterio de pertinencia, que no poseen las cosas representadas. Uno de los más brillantes semiólogos, el italiano Umberto Eco, ha considerado que no existe una pertinencia icónica instituida por reglas de semejanza o similitud. El estudioso piemointés, ha señalado que existe algo así­ como una iconicidad primaria… que es una especie de vicariato de la imagen. Y aunque no la define, introduce un concepto denominado estí­mulos sustitutivos, para intentar explicar el fenómeno de la percepción humana.

Eco dice que, por ejemplo, las fotografí­as (siguiendo la lógica de ese vicariato) son simples estí­mulos que nos permiten interpretar como naturales las cosas que observamos, que percibimos. Hasta aquí­ lo que dice la teorí­a semiótica del brillante estudioso de la semiótica.

¿Pero que pasa si las fotografí­as son verdaderas o están trucadas?, ¿o si están manipuladas en su puesta en escena? ¿Cómo podrí­amos leer, entonces, todas las portadas de los diarios guatemaltecos del dí­a lunes 18 de mayo, pasado?, ¿hay posibilidad de estructurar un análisis semiótico a partir de esas portadas de periódicos y que trascienda la seria crisis institucional que está atravesando el paí­s?

Sí­, sí­ la hay. Es posible leer todos los signos que implican la connotación de esta crisis, desde la perspectiva del enunciador de los mensajes (la prensa nacional), así­ como los enunciados y los posibles enunciatarios a los que va dirigida esa comunicación periodí­stica. Esa colección de carátulas de los cinco diarios capitalinos, reflejan fielmente el pensar del sector prensa nacional.

Mucho más que el simplista esquema de emisor-mensaje-receptor, tendrí­amos que leer con atención ese cúmulo de discursos de tipo periodí­sticos (radiodifundidos, televisados, impresos, y hasta en los medios electrónicos en Internet) realizados durante la semana del 11 de mayo a la fecha de hoy. Serí­a un análisis sumamente interesante, del que saldrí­an conclusiones verdaderamente reveladoras.

Yo me atreverí­a a solicitar que se hace necesario -creo que urgente- que un grupo de investigadores independientes de comunicación, realicen este estudio con el objeto de revelar qué hay detrás de todo ese manejo de mensajes, muchos de ellos en calidad de juicios polí­ticos, en los que subyace un impresionante componente ideológico fácil, fácilmente identificable.

Roland Barhes nos habí­a dicho, en su extraordinario libro Mitologí­as, que es necesario investigar los Mitos en las sociedades de hoy, para conocer el modo de significar de los conglomerados actuales. Porque recordemos que cualquier contenido y cualquier materia son trabajables por el mito, porque este es un lenguaje y tanto lo oral como lo gráfico, están conformados por un proceso de significación. Esos lenguajes hablan de lo que dicen, esa es su denotación, pero se deben estudiar desde la perspectiva de la significación mí­tica: su segunda significación, lo que connotan.

En todo caso, las máscaras y los espejos que los medios masivos de comunicación transmiten, refleja esa naturalidad que hace gala el vicariato de la imagen, que en su iconicidad primaria (Eco), hace parecer o simular como fuera de una objetividad absoluta, en el marco de la información periodí­stica, muy apegada a los valores tradicionales de confirmación de todas sus fuentes.

       Es decir que la vicaria -no me estoy refiriendo a ninguna persona- se roba el papel en el juego de la representación, ya que es ella la que para mandando, pues tiene «las veces, poder y facultades de otro, o le sustituye», dice el diccionario Quillet, y coincide el DRAE. ¡Qué curioso, verdad!