El humano se autodestruye y también al planeta


Por medio del servicio de televisión por cable se da a conocer la destrucción que está efectuando de su entorno el ser humano. En esos reportajes se ve, dramáticamente, empezando por el efecto invernadero cómo el clima ha cambiado sustancialmente gracias a los «avances» de la civilización, supuestamente para proporcionar más comodidad a las personas. Diariamente surgen en el mercado aparatos y aparatitos novedosos, como aquellos espejitos de la época de la invasión española a nuestras tierras, y todos a comprarlo, con lo cual acrecientan sus cuentas económicas los fabricantes.

José Antonio Garcí­a Urrea

En todas partes se nota la deforestación, como aquí­ entre nosotros, se ve cómo hermosos lagos se están convirtiendo en pantanos, los océanos están corriendo la misma suerte y llegará el dí­a en que se sequen; los glaciares se están derritiendo, en lugares desérticos llueve a torrentes y en los ubérrimos hay sequí­as, la naturaleza está pasando su factura gracias al libre albedrí­o de los humanos.

Pero esa destrucción llega ahora con más fuerza a la raza humana por medio de las guerras provocadas por las grandes potencias, gracias al sentir de sus altos dirigentes quienes desde su acomodada posición personal, ordenan esas acciones.

Ante estos hechos se piensa que por qué en lugar de invertir fondos en la fabricación de armamentos bélicos, cada vez más sofisticados y sus insumos, no se invierten esos dineros en ayudar a las naciones subdesarrolladas, como esa en donde no tienen con que alimentarse y lo hacen con tortillas de tierra; en esos pueblos en donde la gente anda desnuda pero no porque hace mucho calor sino porque no tienen con que cubrirse. Es cierto que hay entidades a nivel mundial que tratan de solucionar esos problemas, pero sus esfuerzos no son suficientes para cubrir tantas necesidades.

El mundo realmente está convulso, pareciera que estamos llegando a su final. A lo anterior se agrega el surgimiento de la fiebre A H1N1 que está a punto de convertirse en pandemia mundial que arrasarí­a con gran parte de los actuales habitantes del planeta. Ante esto se ocurre pensar que es una especie comparativa de que no hay necesidad de recurrir a tanto medio violento para provocar exterminaciones masivas, pues basta con el surgimiento de un nuevo virus, para diezmar a la humanidad.

Desafortunadamente ante los intereses creados no puede tomarse una medida para contener ese aluvión destructivo provocado a plena conciencia. Quienes estamos viviendo los momentos actuales ya no veremos esa gran catástrofe, pero sí­ nos preocupa el futuro de nuestros descendientes quienes habrán de sufrir el terror de tal destrucción provocada por quienes no han querido escuchar las voces de alarma que continuamente se emiten.

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