El crimen cometido contra el abogado Rodrigo Rosenberg y el vídeo en el que anunciaba su asesinato, ha provocado, además de una severa crisis política y manifestaciones de protestas contra y a favor del Gobierno, la publicación de numerosas columnas de opinión, la mayoría de las cuales contienen críticas al régimen del presidente ílvaro Colom y apoyo a la familia del malogrado jurista.
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  Uno de los pocos artículos que, sin pretender justificar el asesinato de que fue víctima el licenciado Rosenberg, muestra su desacuerdo con la reacción de los grupos sociales que encabezan los movimientos de repudio al Gobierno fue publicado el pasado sábado por la periodista Violeta Cetino -aquí en La Hora- quien afirma que las jornadas de protesta contra el mandatario «pertenecen a la «alta sociedad», casi los dueños del país».
   Después de varios argumentos, la columnista se pregunta «Â¿Desde cuándo estas personas habitualmente mudas ante los problemas sociales del país participan en manifestaciones callejeras?» y asegura que por las condiciones sociales, económicas y culturales de los diferentes grupos se «crearon las divisiones de clase, es decir, ya estamos divididos».
   Estas y otras afirmaciones le valieron a Violeta Cetino que en el portal de La Hora se publicaran furibundas repercusiones, como la del lector Juan Amador, quien asevera que «es difícil encontrar un artículo más cargado de ponzoña y mentira…. A usted, que sí tuvo acceso a educarse (aparentemente -sic-), gracias a los impuestos que yo pago, le debería dar vergí¼enza escupir este tipo de ponzoña malévola muy mal intencionada».
  El señor José Alejandro León C., aunque no dice que él financió la educación de la articulista, le espeta que «en lugar de estar fomentando el resentimiento y la división, debería usar sus conocimientos académicos para algo más positivo», mientras que don Augusto Valle Paredes señala que el comentario de Cetino «es de los que causa más distorsión que orientación, y que más incita a la confrontación».
  No menos airado escribe el lector Julio Zamora que de entrada trata despectivamente a la columnista al decirle que «Se puede nacer pobre, pero también podés realizarte como persona y no vivir hechándole (sic) la culpa al que le va bien, porque a vos te va mal»; en tanto que don José López comienza así: «?ajajaj?definitivamente no tiene remedio?su odio hacia los que no son como usted es tan virulento que no le permite ver las cosas como son».
  El que destila palabras saturadas de desprecio, intolerancia y racismo es quien se identifica como Tony González, al escribir: «Como me decía mi abuelo, un militar del Ejército español, «Al indio no lo pongas del otro lado del escritorio porque se le acrecienta más su ignorancia», y agrega: «Â¡Esa nigua (como decía mi anuela), se rayó la india va!».
   No es válido que en vez de plantear argumentos sólidos -que lo hay- para defender la causa de quienes adversan al Gobierno, se ofenda a la articulista, llegando al insulto y a la descalificación por el origen racial de Violeta Cetino.  Â
  El tema que se refiere a las protestas en contra y a favor del presidente Colom es para discutirlo, debatirlo; no para caer en la diatriba, la injuria y la insolencia.
  (El pequeño hijo del indígena Romualdo Tishudo fue golpeado por una ricachona en el súper. La madre del chico la busca y le reclama:-¿Por qué le pegó a mi hijo? La señora responde: -Por mal educado; me llamo gorda. La mujer de mi compadre replica: -¿Y cree que pegándole al niño usted va adelgazar?).