Istmo requiere más contra el crimen organizado


Centroamérica invierte cada año el 7,7% de su producto interno para combatir la delincuencia.

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<p>Los paí­ses centroamericanos requieren más tecnologí­a e inteligencia, y cambiar viejos métodos, para afrontar las redes del crimen organizado que han puesto en crisis la seguridad pública, afirmó un experto salvadoreño.</p>
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«Ya no podemos seguir atendiendo con las polí­ticas del pasado a un crimen organizado que modernizó sus métodos. Ahora necesitamos más inteligencia y más recursos tecnológicos como aparatos para escuchas telefónicas», declaró el director del Consejo Nacional de Seguridad Pública de El Salvador, Oscar Bonilla.

Diferentes estudios en la región han demostrado que las redes de delincuentes utilizan el ciberespacio, hacen extorsiones por teléfonos celulares y fraudes usando internet.

Para el experto, el crimen organizado se convirtió en un problema de seguridad nacional por el «armamento pesado» que utiliza en sus actividades ilí­citas, lo cual también pone en riesgo a cualquier funcionario.

El delito más común en la región son las extorsiones, que en forma generalizada realizan miembros de pandillas.

Según Bonilla, se han presentado casos de delincuentes que con llamadas telefónicas desde Guatemala extorsionan a personas de otros paí­ses del istmo, porque tienen personal local que recibe los pagos en efectivo.

Para el experto, a las bandas del crimen organizado no se les puede seguir tratando sin recursos tecnológicos y con los clásicos métodos.

«Estamos enfrentando a una delincuencia que tiene elevados niveles de desarrollo de inteligencia y de tecnologí­a, por lo tanto hay que revisar todo nuestro sistema», subrayó.

Bonilla estimó que una de las tareas inmediatas es evitar que las instituciones vayan a ser presa de la penetración de las redes del crimen y que puedan coaccionar a funcionarios para hacer más frágil la seguridad de los centroamericanos.

El problema del crimen organizado se agravó debido a que los narcotraficantes utilizan la región para el paso de droga y debido a las deportaciones desde Estados Unidos de centroamericanos con registro criminal.

El funcionario cree conveniente diseñar un «plan estratégico» entre Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador y Honduras para encarar las deportaciones y desarrollar programas productivos para crear oportunidades laborales a los jóvenes.

Para atender los problemas derivados de la violencia generada por la delincuencia Centroamérica invierte cada año el 7,7% de su producto interno, según un estudio del Consejo que dirige Bonilla.

Con el fin emprender investigaciones sobre la delincuencia y el crimen organizado, el Sistema de la Integración Centroamericana recibió recientemente de las autoridades salvadoreñas la infraestructura para un Observatorio de Seguridad Pública.