¿Cuál es la aportación de Haendel a la Música de su tiempo? Músico del siglo XVIII que vivió intensa y prácticamente hasta el agotamiento del barroco; su contribución más importante al arte musical de aquel período son sus oratorios, formula con la que se resuelve en la historia de la música un proceso evolutivo que pudo detenerse sin la creación de «El Mesías», «Esther», «Israel en Egipto», «Judas Macabeo», «Saúl «, «Salomón»…
Esta música de serenidad insospechada es fiel entorno de Casiopea, esposa dorada, quien es fuente de miel que surca mis manos que la anhelan esplendente. Continuando con George Frederic Haendel, la situación intermedia entre el carácter religioso y el teatral que ha tenido el oratorio se concreta de manera genial en las composiciones de este estilo que escribió Haendel.
Por otra parte, la adaptación de los modos operísticos italianos, que le permite continuar por el camino del aria ( o del arioso) característica del oratorio romano, y por otra la admirable facilidad para hacer «movible» la plenitud del coro, con su grandiosidad de línea homérica, unen las dos sendas, la religiosa y la profana, por las que discurría esta original forma musical.
Clara imagen de barroquismo, los conciertos haendelianos prestan su dinamismo a los coros; la fuga que tan magistralmente se desarrolla en la música instrumental es llevada a las voces humanas para que gane en emoción y en vuelo lírico , transformándose así el coral estático del oratorio italiano de Carissimi en grandes masas sonoras con movimiento interno que vitaliza la fuga coral, de Haendel. Si el fugado instrumental fue símbolo del barroquismo musical, Haendel lo lleva a los coros para que el estilo barroco se humanice y pierda todo su carácter artificioso.
Los oratorios
Si bien el oratorio de Haendel se ensambla con la esencia del oratorio italiano, la conexión con estas piezas del siglo XVII no son más que simples puntos de partida, y ni aun el oratorio La Resurrezione (1708), del propio Haendel, tiene apenas algo que ver con los oratorios ingleses de este compositor. Vistos desde otra perspectiva, no es posible generalizar sobre ellos, puesto que existen dos grupos que, por un lado, nos muestran aquellos oratorios que no tienen una trama dramática (El Mesías, Israel en Egipto) y por otro se clasifican como óperas sin escenificación (Esther, Semele).
El Mesías es la manifestación más exultante del poder creador de Haendel en el campo del oratorio y significa en toda su producción una obra marcada con los signos de la singularidad artística, no sólo por la altura de la inspiración y por la perfección técnica que distinguen a esta partitura, sino también porque constituye un modo distinto de creación en el proceso compositivo del músico.
En sus óperas y en sus restantes cantatas, Haendel narra la historia de personajes, unas veces heróicos y otros bíblicos, y su música es en definitiva una descripción de hechos protagonizados por aquellas figuras.