De hecho, casi nada ha cambiado en Guatemala II de II


Por su lado, la «oposición», siempre hace su «cooperacha» en los cí­rculos comerciales, industriales, financieros y agrí­cola para financiar sus mí­tines, propaganda televisiva y radial y también sus manifestaciones de campesinos; tal el caso de los caficultores que «acarrearon» a campesinos de la zona oriental para pedir al gobierno un subsidio directo a la actividad cafetalera.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

La oposición en Guatemala, ha desarrollado de forma permanente, una actividad de descalificación de los actos del grupo que ejerce el poder; manipulando la información por medio de los medios de comunicación escritos y radiales, y ahora televisión y cibernéticos, a efecto de justificar los cambios inmediatos que le son necesarios para mantener los privilegios que durante cientos de años han tenido y usufructuado.

A la oposición, en términos generales, nunca le ha importado en realidad el bienestar popular, es decir, de la población guatemalteca; utiliza la justificación de trabajar por los pobres, por la ley, por la igualdad de los derechos, por la «recta» aplicación de la justicia, por la paz, pero sin recordarse que la oligarquí­a a la que pertenecen ha sido la mantenedora del estado de pobreza en que vive la mayorí­a de la población, debido a la «democratización» del miedo, la inseguridad y la corrupción.

Desde tiempos de la revolución de 1871; las «manifestaciones» de apoyo a los gobiernos de turno han sido cosa común; sabiendo todos que de «espontáneas» no tuvieron ni tienen absolutamente nada; pero, el miedo y la coacción ejercen la suficiente presión en los funcionarios y empleados estatales para asistir de forma «forzivoluntaria» a los actos polí­ticos de los regí­menes de turno.

Guatemala, ha prosperado mucho en relación a la tecnologí­a que utiliza para el desarrollo de sus actividades económicas, financieras y hasta educativas; pero en materia social, en aspectos espirituales, éticos y morales, como que se ha sufrido un retroceso irreversible, lo cual se manifiesta en el comportamiento de la vida diaria que vivimos.

El mal ejemplo de los funcionarios y empleados estatales que se roban en forma descarada los dineros del pueblo; las actitudes mezquinas y discriminatorias de los miembros de la «oposición» y su inveterada oposición a generar mí­nimos cambios en los salarios mí­nimos para la clase trabajadora, los eternos conspiradores guatemaltecos chafarotes y civiles abyectos; los pichones de burgueses al servicio de la oligarquí­a, fueron y son el fundamento del creciente asco social que producen.

La inmoralidad de hombres y mujeres que han hecho y que hacen gobierno; y quienes lideran la oligarquí­a, no les permite hablar de frente al pueblo; ya no gozan de la credibilidad de la población guatemalteca.