Desde el lobby de un hotel, con una memoria flash o una laptop regalada por alguien, blogueros cubanos libran con el gobierno una «ciberguerra» para dar su propia versión de la realidad en la isla de gobierno comunista.
Aunque se multiplicaron en los últimos tres años sin impacto en un país donde el acceso a la red está limitado, los «blogger» que se autodefinen «alternativos» dicen maniobrar cada vez con más dificultades para burlar el cerco oficial de la «censura» y control de la información.
La Habana los acusa de estar pagados por Washington y otros gobiernos para «denigrar» a la revolución y argumentan tener derecho de bloquear sitios que «alienten la subversión».
Bajo firmas como «Generacion Y» de Yoani Sánchez o seudónimo como «Retazos» de «El gí¼ajiro azul», unos 30 blogs tocan temas sensibles como el permiso que requieren los cubanos para viajar, fallas en el sistema de educación y salud, presos políticos o penurias cotidianas.
«En sus notas abundan las gastadas tesis políticas que ha usado por años el Departamento de Estado para incorporar a Cuba en todas las listas negras», dice el portal oficialista Cubadebate.cu, donde el líder comunista Fidel Castro publica su columna.
Para contrarrestar «información tergiversada» de Cuba, en estos días periodistas locales abrieron el blogcip.cu con una foto de Yoani Sánchez usando internet «en un lujoso hotel» y un texto: «La desdichada muchachita que se vende como víctima de la más despiadada persecución» en «su labor mercenaria».
«Â¡Bienvenidos a la blogósfera! No he dicho que estoy escondida. Prefiero ahorrar para conectarme y contar la realidad que no refleja la prensa cubana, que repite el discurso oficial», respondió la filóloga de 33 años.
Los cubanos no pueden contratar cuenta de internet, tienen servicio de correo en cibercafés estatales, pero sin navegación en la red. Aunque varios hoteles venden tarjetas de conexión a un costo de 8 dólares la hora resulta prohibitivo cuando el salario medio mensual es de 17 dólares.
El gobierno culpa al embargo estadounidense que impide a Cuba acceder a cables submarinos y obliga a la vía satelital, por lo que dice priorizar internet para centros laborales, investigación y estudio.
Los «blogger» hospedan sus sitios en servidores extranjeros, escriben «offline», memorizan en una flash, van luego a hoteles a conectarse para actualizar el blog o envían el material al exterior por email a amigos que lo pondrán en la red.
Un hotel de la cadena española Meliá, muy frecuentado por ellos, prohibió la venta del servicio a cubanos, sólo a los que viven en el exterior o a extranjeros, confirmó a la AFP una funcionaria del hotel.
Sánchez puso en su blog un video -con cámara oculta- en el que una empleada del Meliá explica que es una «resolución nueva» del Ministerio de Turismo y la empresa de comunicaciones Etecsa, también aplicada por otros hoteles que luego dieron marcha atrás, denunciaron los «blogger».
«Quieren empujarnos a la ilegalidad, a las cuentas «underground». Nos acusan de comprar un dominio fuera de Cuba, pero los cubanos no podemos comprar uno .cu ¿Qué quieren, el silencio?», afirmó la blogger, Premio Ortega y Gasset 2008.
Para Iván García, un bloguero de 40 años a quien su madre que vive en Suiza le envió una PC portátil, «es una estrategia» para hacerlos «ir a embajadas y acusarnos de ser apoyados por gobiernos extranjeros».
Cubadebate.cu los acusó de alojarse en servidores extranjeros de procedencia dudosa, gozar de recursos de administración privilegiados y avanzadas herramientas, por tener «sueldo» del enemigo.
Sánchez dice usar un sistema gratuito y ganarse la vida escribiendo para medios del exterior y enseñando español a turistas, con lo que paga el dominio de su blog «de apenas 200 euros al año».
En esta «guerra encarnizada en la blogósfera», como definió un medio cubano, «ciberdisidentes» y «cibercomunistas» -según se acusan en los blogs-, prometen no ceder un milímetro.