Ola de atentados


Al menos 66 personas, entre ellos tres soldados estadounidenses, murieron en una serie de atentados en las últimas 24 horas en Irak, en una ola de atentados que confirma el aumento de la violencia a semanas de la retirada del ejército estadounidense de las ciudades iraquí­es.


El jueves, tres ataques mataron a 26 personas, un dí­a después de un atentado que causó 40 muertos en un barrio mayoritariamente chiita de Bagdad, el más sangriento en Irak desde hace un mes.

En un atentado suicida, dirigido contra una patrulla estadounidense en un mercado cristiano muy frecuentado en el sur de Bagdad, murieron este jueves al menos a 12 personas y resultaron heridas 25, según las fuerzas de seguridad

El kamikaze que detonó su cinturón de explosivos tení­a como blanco una unidad estadounidense que patrullaba de a pie.

El ejército estadounidense confirmó la muerte de tres soldados en el mismo barrio por la explosión de una mina artesanal, sin relacionar este atentado al ocurrido en el mercado.

Desde el inicio de mayo, 17 soldados estadounidenses murieron en Irak.

En total, 4.299 soldados estadounidenses murieron desde la invasión de marzo de 2003, tras un balance establecido por la AFP a partir del sitio independiente icasualties.org.

Este recrudecimiento de la violencia, dirigida sobre todo contra la comunidad chiita mayoritaria en el paí­s, se da a pocas semanas de la retirada de los soldados norteamericanos de las ciudades iraquí­es.

También en Bagdad, una bomba colocada por un recolector de basura en una papelera mató a tres policí­as e hirió a otros doce y a ocho civiles en un puesto de policí­a.

Por último, en Kirkuk, a 255 km al norte de la capital, un kamikaze vestido con el uniforme de los milicianos que luchan contra la red Al Qaida se colocó en medio de ellos y accionó su cinturón de explosivos, matando a ocho milicianos e hiriendo a otros cuatro.

Las milicias Sahwa, formadas por ex insurgentes sunitas que ahora luchan contra Al Qaida, son consideradas traidores por sus ex compañeros de armas.

Estos ataques tienen lugar un dí­a después de un atentado en la periferia de Bagdad. Cuarenta personas, en mayorí­a civiles, murieron, y 83 resultaron heridas en la explosión de una bomba de fuerte potencia, según el último balance de los servicios de seguridad.

Estos incidentes despiertan la preocupación y recuerdan la dificultad que tienen las autoridades iraquí­es para controlar la situación.

Según el acuerdo de seguridad alcanzado en noviembre entre Estados Unidos e Irak, las fuerzas estadounidenses deben abandonar las ciudades de aquí­ a fin de junio, y el resto del paí­s antes del fin de 2011.

Abril fue el mes con más mortí­fero desde septiembre de 2008, con 355 muertos, según las cifras oficiales. Bagdad y las provincias de Ní­nive (norte), de la que Mosul es la capital, y Diyala (centro) son los principales focos de violencia.

El 29 de abril, tres coches bomba explotaron casi simultáneamente en los mercados de Sadr City, bastión del jefe radical chiita Moqtada Sadr, dejando al menos 51 muertos.

Estos atentados recordaron los ataques coordinados perpetrados en zonas chiitas en 2006, en represalia de los cuales los milicianos chiitas llevaron a cabo secuestros y asesinatos de sunitas.

Esto hace temer una escalada de la violencia, sobre todo si las milicias chiitas, y particularmente el ejército del Mahdi, la potente milicia de Moqtada Sadr, salen de su relativa calma y empiezan a vengarse de los ataques imputados a los grupos insurrectos y a Al Qaida.