A pesar de que hace poco aseguraba por televisión que le sería completamente posible vivir con sus riñones dañados, la cantante Natalie Cole, hija del legendario Nat King Cole, se sometió finalmente el martes a un trasplante de riñón en el hospital Cedars-Sinai de Los íngeles.
A la artista, ganadora de seis premios Grammy en 1991, le diagnosticaron hepatitis C en febrero del año pasado, por lo que se había sometido a un agresivo tratamiento de quimioterapia que causó la paralización de sus dos riñones. Desde septiembre pasado, la cantante se sometía a diálisis tres veces a la semana.
En una entrevista con Larry King, Natalie había mencionado la posibilidad de que se le realizara un trasplante de riñón. Sin embargo, la cantante aseguró al mismo tiempo que no era vital y que le estaba resultando muy difícil encontrar un donante. Docenas de telespectadores, entonces, llamaron y escribieron al programa ofreciendo someterse a la prueba de compatibilidad.
A pesar de ello, el riñón que ha recibido finalmente la cantante proviene de un donante muerto y la operación, hasta el momento, parece haber sido un éxito. «La señora Cole descansa cómodamente en el hospital», asegura el comunicado, aunque añade que «sus médicos le han aconsejado que posponga sus conciertos de verano mientras se recupera durante los próximos tres o cuatro meses».