Pese a que ya se reinstalaron los bloqueadores de llamadas en nueve de las diecinueve cárceles del país, las fuerzas de seguridad indican que la problemática de extorsión y secuestro no concluye, ya que en algunos penales los reos cuentan con celulares satelitales.
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Rémber Larios, director adjunto de la Policía Nacional Civil (PNC), indica que en las requisas efectuadas en los últimos días, los hallazgos continúan sorprendiendo, pues en la cárcel de Pavón, por ejemplo, se han incautado celulares satelitales que permiten sacar y recibir llamadas.
Sin embargo, el funcionario indica que buscan unir esfuerzos con otras organizaciones para encontrar mecanismos sofisticados, con el fin de evitar que la situación continúe en los penales, pues estas acciones son atribuidas propiamente al «crimen organizado».
Pilar Rodríguez, vocera del Sistema Penitenciario (SP), afirma que las prisiones donde se reinstalaron los bloqueadores son el Preventivo para Varones de la zona 18, Pavoncito y Pavón en Fraijanes; el Boquerón, en Santa Rosa; Cantel, en Quetzaltenango; Canadá y el Infiernito, en Escuintla; así como en el centro de Rehabilitación de Puerto Barrios, Izabal. Sin embargo, este vespertino comprobó que en el Centro de Rehabilitación para Mujeres de Santa Teresa, ubicado en la zona 18, también funciona el sistema.
Según las fuerzas de seguridad y la Fiscalía contra el Crimen Organizado, desde los centros carcelarios se planifican la mayor parte de secuestros y extorsiones, inclusive la muerte de pilotos.
De acuerdo con un informe policiaco, seis bandas de secuestradores se mantienen activas desde prisión, estas son Agosto Negro, El General, El Canguro, El Marino, El Teniente y Vaselina, las cuales se encuentran ubicadas donde ya se implementó el sistema de bloqueadores.
Estas gavillas interactúan entre sí, pero la que tiene mayor presencia e interacción con el resto, es Agosto Negro, dirigida por Rigoberto Morales Barrientos, alias Rigorrico, quien está recluido en el Centro Preventivo de la zona 18.
Los plagios planificados por Rigorrico se cometen en Villa Canales, Villa Nueva, Santa Rosa, Jutiapa, Sacatepéquez, Chimaltenango, Escuintla, Quetzaltenango, San Marcos, Retalhuleu y la capital.
Por su parte, la banda Vaselina opera sola y cuenta con su propia logística, su área de operaciones abarca Coatepeque y la parte de tierra fría, su máximo líder se encuentra en Cantel, Quetzaltenango.
Otras investigaciones dan cuenta que desde el Centro Preventivo de Chimaltenango, el reo Mardoqueo Ixtetelá de León, alias El Fox, es uno de los autores intelectuales de los crímenes contra conductores de las rutas 2, 203 y 206.
Según un investigador, la información se comprobó cuando en el mes de abril fueron capturados dos miembros de la Mara 18, quienes recibían órdenes de ese recluso.
Los aprehendidos fueron identificados como Sonia Nataly Valdez Chinchilla, de 24 años, alias La Bebita; quien cayó en el Anillo Periférico y 32 calle de la zona 7, también se le incautaron recortes de prensa con frases como «juntar a todos los choferes y quiero Q200 por bus», además de un teléfono celular, 9 cartuchos útiles calibre 3.80 y bolsas de marihuana; mientras que Santiago Acabal Ixcotoyac, de 31 años, alias El Tomate, fue detenido en la 9ª. calle y Avenida Simeón Cañas, zona 2, a quien se le encontró un cuaderno con un listado de buses y dinero que «debían cancelar» los conductores, además de teléfonos celulares y dinero en efectivo.
De acuerdo con informes investigativos, Acabal privado de libertad mantiene comunicación y comete hechos delictivos con pandilleros de la gavilla 18, que operan desde afuera de la cárcel. Sin embargo, las investigaciones destacan que ha mantenido vínculos con pandilleros que ya han sido capturados, tal es el caso de Andrea Raquel Melgar, alias La Gata, detenida en diciembre pasado, así como con Danilo Ramírez Espinoza, alias El Smiley.
Organizaciones como la Fundación Myrna Mack se mantienen a la expectativa sobre los resultados en la instalación del sistema de llamadas, que pueden servir para contrarrestar los ilícitos cometidos desde los centros de detención.
Por su parte, la Dirección General del Sistema Penitenciario (SP) tiene previsto que a finales de este año los bloqueadores funcionen en los diecinueve centros carcelarios, «seguimos trabajando en eso, para que este año todas las cárceles cuenten con ese mecanismo», dice la portavoz de la entidad.
La disposición está contemplada en la Ley contra el Crimen Organizado, y forma parte de las escuchas telefónicas, la cual será utilizada en casos relacionados al crimen organizado, principalmente narcotráfico, extorsiones, trata de personas y secuestros; esta contó con el apoyo técnico de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).