La Bolsa de Nueva York terminó sin dirección ayer, afectada por indicadores inmobiliarios negativos en Estados Unidos, pero que anunciarían una estabilización del mercado inmobiliario: el Dow Jones perdió 0,34% pero el Nasdaq ganó 0,13%.
El Dow Jones Industrial Average cedió 29,23 puntos a 8.474,85 unidades, mientras el Nasdaq, de alto componente tecnológico aumentó 2,18 puntos a 1.734,54 unidades.
El índice ampliado Standard & Poor»s 500 abandonó por su parte 0,17% (1,58 puntos), a 908,13.
Al día siguiente de un salto de casi 3% del Dow Jones, los índices de Wall Street tuvieron una sesión hesitante, con un bajo volumen de operaciones, cayendo hacia el final de la jornada.
Los indicadores inmobiliarios publicados antes de la apertura «dieron una excusa para las tomas de beneficios», explicó Peter Cardillo, de Avalon Partners.
Luego de dos años de crisis inmobiliaria en Estados Unidos, los permisos de construcción y de comienzo de obras de construcción de viviendas volvieron a caer en abril, a su piso histórico.
«Esas cifras son malas para la industria de la construcción, pero buenas para la economía», consideró Marc Pado, de Cantor Fitzgerald, explicando las dudas de los inversores. En efecto, implican que el total de casas a la venta se reduce, factor que debería a su vez reducir la presión sobre los precios en el futuro.
Los valores industriales y tecnológicos, los más sensibles a la coyuntura, impulsaron los índices. El fabricante de computadoras Hewlett-Packard, que publicó sus resultados -en baja pero conforme a las previsiones- luego del cierre, ganó 2,38% a 36,58 dólares.
El Dow Jones fue afectado por la caída del especialista en ferretería y materiales de construcción Home Depot (-5,34% í 24,63), que ayer había ganado casi 7%. El grupo había anunciado un beneficio trimestral superior a las previsiones pero acompañado de comentarios pesimistas sobre sus perspectivas de ventas.
El mercado obligatorio bajó. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió a 3,243% contra 3,211% en la noche del lunes y el de los títulos a 30 años a 4,207% contra 4,176%. El rendimiento de las obligaciones evoluciona en sentido opuesto a sus precios.