«Están de acuerdo en no estar de acuerdo (…). Después de tres horas de entrevista, no se pusieron de acuerdo prácticamente en nada», resumió hoy en su portada el Yediot Aharonot, principal diario popular israelí.
«Nunca vi en Washington una reunión oficial al cabo de la cual se expresaran públicamente tantas divergencias», afirmó Akiva Eldar, politólogo y editorialista del diario Haaretz, que durante muchos años trabajó para ese matutino en Washington.
«Puede adivinarse lo que los dos dirigentes se dijeron cara a cara durante una hora y media», agregó.
Eytan Gilboa, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Bar Ilan de Tel Aviv y experto en Estados Unidos, estima que «una nueva era se ha abierto entre las relaciones entre Israel y Washington».
«El nuevo Presidente estadounidense no tiene un sentimiento particular hacia Israel. Defiende sus propios intereses y su acercamiento global a Medio Oriente, que consiste en acercarse del mundo árabe, aun al precio de un debilitamiento de las relaciones privilegiadas con Israel».
«Si Netanyahu se obstina en sus opciones, hay un riesgo de enfrentamiento que tendrá un alto costo para Israel», añadió.
«La luna de miel que duró decenas de años parece haber llegado a su fin», escribe el popular portal de internet Ynet.
Obama, que quiere promover una paz regional global en Medio Oriente, busca un acercamiento con los países árabes, llama a la creación de un Estado palestino y quiere iniciar un diálogo con Irán para convencerlo de renunciar a su polémico programa nuclear.
Estos proyectos chocan con la posición del primer ministro israelí, el conservador Netanyahu, que rechaza la creación de un Estado palestino, quiere continuar la construcción de las colonias judías y considera que Irán es una «amenaza existencial» y que es una prioridad combatirlo.
Según Gerald Steinberg, politólogo en Bar Ilan, «para Israel, la era Obama no tiene nada que ver con la de su predecesor George W. Bush, pero los lazos históricos israelo-estadounidenses, profundos y múltiples, no pueden ser puestos en tela de juicio».
«Tenemos que esperar el discurso de Obama el 4 de junio en El Cairo sobre su enfoque regional para una paz global, pero convinieron con Netayahu admitir sus divergencias para aplacarlas y de ninguna manera se trata de presionar a Israel», explicó.
El ministro laborista israelí de Defensa, Ehud Barak, afirmó hoy a la radio militar israelí que el encuentro de Washington «ha marcado el inicio de un diálogo».
Sin embargo, la clase política en Israel está dividida sobre el resultado de la reunión en la Casa Blanca.
Zeev Boim, diputado del partido Kadima (centroderecha), estima que Netanyahu «ha fracasado en su misión de crear vínculos de confianza con el presidente estadounidense».
«Al ignorar la solución «dos Estados para dos pueblos», considerada por los estadounidenses como la llave del conflicto con los palestinos, Netanyahu compromete los intereses fundamentales de Israel», consideró la diputada laborista Yuli Tamir.
Para su colega del partido Unión Nacional (ultraderecha) Arié Eldad, «hay verdaderas razones para preocuparse pues los estadounidenses se apartan de su tradicional compromiso de garantizar la seguridad de Israel».
La Autoridad Palestina consideró en cambio «alentadoras» las declaraciones de Obama sobre la necesidad de un Estado palestino. Pero el movimiento islamista palestino Hamas, que controla la franja de Gaza desde junio de 2007, afirmó que sólo son «declaraciones piadosas con las que no contamos mucho».
El movimiento islamista palestino Hamas, que controla la franja de Gaza, afirmó hoy que «no cuenta mucho» con las declaraciones del presidente estadounidense Barack Obama que ayer mostró sus divergencias con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
«Las de Obama no son más que declaraciones piadosas con las que no contamos mucho», declaró el vocero del movimiento islamista, Fawzi Barhum, en un comunicado, difundido a raíz del primer encuentro que ayer mantuvieron Obama y Netanyahu, en Washington.
Según Barhum, las declaraciones del presidente estadounidense pueden «engañar a la opinión pública internacional sobre la realidad del apoyo estadounidense a la existencia de esta entidad sionista, racista y extremista».
Las divergencias de Obama y Netanyahu sobre la paz en Medio Oriente y la situación iraní quedaron en evidencia públicamente ayer.
El presidente estadounidense respaldó la creación de un Estado Palestino y pidió el cese de la colonización, mientras que Netanyahu habló en términos vagos sobre un «arreglo» con los Palestinos a condición de que reconozcan a Israel como Estado judío.
Sobre el polémico programa nuclear de Irán, aliado del Hamas, el presidente estadounidense se mostró decidido a dar una oportunidad a la diplomacia y dio plazo hasta fin de año para juzgar la seriedad de Teherán.
Israel quiere que esa apertura hacia Irán tenga un límite de tiempo.
Barhum sostuvo en el comunicado que Obama «no insistió en los derechos del pueblo palestino y en la necesidad de poner fin al sufrimiento y al bloqueo que se le impone» en la Franja de Gaza.
Las declaraciones del presidente estadounidense «que no estuvieron acompañadas de presiones sobre la ocupación sionista ni de medidas concretas, no reflejan un cambio radical de la política estadounidense hacia nuestro pueblo», agregó.
El Hamas tomó el poder en Gaza en junio de 2007 tras expulsar de ese enclave palestinos al Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas. Estados Unidos e Israel consideran al movimiento como una organización terrorista.