Ejercer ciudadaní­a


Miles de guatemaltecos que se habí­an resignado a sobrevivir en un paí­s sin ley y sin justicia salieron de su letargo en los últimos dí­as luego de ver el video del licenciado Rodrigo Rosenberg con acusaciones graves que tienen que ser investigadas de manera seria y profesional. El paso de volver a preocuparnos por el paí­s y su destino es de enorme trascendencia y marca un hito en la historia de Guatemala porque en las últimas décadas nos hemos mostrado indiferentes, despreocupados y poco solidarios ante el sufrimiento ajeno.


En otras palabras, dejamos de ser ciudadanos con participación plena y limitamos el ejercicio de nuestra ciudadaní­a a ir cada cuatro años a elegir un gobernante al que le extendemos un cheque en blanco para que haga lo que se le ronque la gana durante su perí­odo. Hoy vemos a miles de personas que no se pronunciaban ante la violencia, que no se quejaban por la impunidad y hasta a los que se opusieron a que los «extranjeros de la CICIG vinieran a meter su cuchara en Guatemala», clamando por el fin de un sistema que encubre a los criminales y les garantiza que nadie los molestará, no importa la gravedad de sus delitos.

La presión está empezando a rendir frutos porque se ha logrado dar prioridad a las reformas que permitan elegir magistrados distintos a la basura comprometida con los poderes ocultos e intereses oscuros. Pero aun si se aprueba la ley que aún encuentra obstáculos en el Congreso, porque es obvio que muchos sienten peligro de que pueda haber una Corte sana e independiente, la actitud del pueblo deberá ser de continua vigilancia y permanente exigencia porque siempre estarán tratando de jugarnos la vuelta, de encontrar el mecanismo para hacer la trampa que conviene a quienes son responsables de ese deterioro institucional.

Por ello estimamos que el avance logrado en estos nueve dí­as de ejercicio de ciudadaní­a por miles de personas que no asumí­an una responsabilidad social en la lucha contra el crimen y la impunidad, tiene que redoblarse en los dí­as y meses por venir, puesto que no podemos dejar ahora que una vez más en nuestra historia mostremos esa tendencia a la llamarada de tusa que se apaga tan rápidamente como prendió.

Repetimos que la integración de la Corte y la elección de magistrados es una prueba de fuego, decisiva y fundamental para el futuro del paí­s. Quien no entienda la grave responsabilidad que tenemos para seguir presionando y para ejercer una vigilancia activa y permanente, es que no ha asumido en realidad el desafí­o y la oportunidad que se le está presentando ahora a la Patria.