JORGE FEDERICO Hí„ENDEL II


Bach y Hí¤endel fueron la cima más alta de la música barroca, era inevitable que después de ellos, ya que no podrí­an ser igualados; las formas cambiaron inevitablemente. Cuando se llega a la cumbre y no es posible ir más arriba, el movimiento tiende a ser horizontal o descendente o se presenta un cambio. Es decir un nuevo camino por el cual se empieza a ascender como Casiopea, esposa de miel, polen de amor de quien brotó el secreto de la luz originado en su sangre dorada por lunas heridas y hondas.

Celso Lara

Los nuevos tiempos se acercaban y tanto Bach como Hí¤endel habí­an cerrado una etapa brillantí­sima en la historia de la música occidental: la época barroca. La obra musical de George Frederick Hí¤endel es enorme y su producción abarca casi todos los géneros. Desde su juventud hasta edad avanzada, compuso constantemente. Pueden encontrarse diversos perí­odos de creación, como el trabajo de Bach. Aproximadamente éstos son los siguientes:

1. Hamburgo, época de aprendizaje

En ésta época se distinguen principalmente las siguientes obras: Oratorio La Pasión según San Juan, óperas Almira y Rinaldo.

2. Viaje a Italia

Durante su estadí­a en este paí­s y en contacto con los grandes maestros, compuso principalmente lo siguiente: más de cien cantatas, el Oratorio El triunfo del tiempo. Música sacra para textos latinos: salmos, para solos, coros y orquesta y la ópera Agripina.

3. Hí¤endel en Londres

Aún cuando fueron dos las ocasiones en que Hí¤endel estuvo en Inglaterra, los musicólogos la consideran como una sola época, ya que la primera duró únicamente un año y la segunda fue definitiva.

En este último perí­odo realizó su música más importante y en mucho mayor número: Compuso cuarenta óperas de estilo italiano entre las que destacan Alcina, Julio César, Jerjes, Radamisto y Rodelina. Los oratorios se dividen en doce Antí­fonas para el Conde de Chandos, que son cantatas para orquesta, coros y recitativos, solos y dúos. Treinta y dos oratorios, entre los que sobresale Semele, Hércules, Susana, Teodora, Alejandro y José y sus Hermanos, aunque los más conocidos sean El Mesí­as y Judas Macabeo.

En la música instrumental o Concerti grossi se encuentran los seis conciertos del Opus 3, doce conciertos del Opus 6 y para órgano y orquesta: los dieciséis conciertos. En la música para teclado se cuenta con un gran número de sonatas, chaconas, suites, oberturas, variaciones, preludios y fugas. La música de cámara contiene quince sonatas para un instrumento melódico (oboe, flauta y violí­n) del Opus 1, además de varios juegos de sonatas para trí­o. Y por último, la música al aire libre que cuenta entre las más célebres, las suites Música acuática y Música para los fuegos de artificio.