PESHAWAR.- En el 19º día de ofensiva, el ejército bombardeó presuntos escondites de combatientes islamistas en el valle de Swat y en el vecino distrito de Bajo Dir y afirmó haber matado a 54 insurgentes en las últimas 24 horas. También murieron nueve soldados, precisaron fuentes militares.
«Escondrijos de insurgentes fueron bombardeados en los distritos de Dir y de Swat y muchas de sus guaridas fueron destruidas en las zonas montañosas», declaró a la AFP un responsable de los servicios de seguridad, que pidió el anonimato.
En una serie de balances imposible de comprobar, el ejército paquistaní ha anunciado haber matado a más de 800 talibanes en 19 días consecutivos ofensiva en Bajo dir, Buner y Swat.
El jueves, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) volvió a revisar al alza el número de civiles que han huido de los combates desde el 2 de mayo.
«Unos 834 mil desplazados se han inscrito hasta el momento. Este es un desplazamiento muy masivo en el mundo actualmente», afirmó el Alto Comisionado Antonio Guterres.
«Pakistán están atravesando un periodo difícil», agregó mientras visitaba el campo de refugiados de Yar Hussain, en el distrito de Swabi.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) indicó que había podido acceder por primera vez al departamento de Buner, uno de los más afectados por los combates entre las fuerzas gubernamentales y los talibanes.
«Hemos acudido a Buner tan pronto como hemos podido», declaró el coordinador médico del CICR para Pakistán, Bart Janssens.
El jueves, los habitantes de Mingora, la ciudad más importante del distrito de Swat, suplicaron al Gobierno que los ayude.
«He visto a grupos de talibanes con armas pesadas entrar en la ciudad. Entraron en nuestras calles y empezaron a cavar trincheras», describió un funcionario del gobierno que huyó de Mingora con los doce miembros de su familia.
«Tomaron posición en el techo de las mezquitas, las escuelas, los hoteles, en todos lados. No había nadie para detenerlos», agregó.
El valle de Swat está a sólo un centenar de kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán, única potencia atómica militar del mundo musulmán, golpeado desde julio de 2007 por una ola de atentados islamistas que dejaron más de 1.800 muertos.
El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, de visita en Estados Unidos para conversar con su homólogo norteamericano, Barack Obama, había instado el martes por la noche a la comunidad internacional a movilizarse para ayudar a los civiles y evitar una catástrofe humanitaria.
En una escala en Londres antes de regresar a Pakistán, Zardari reveló el miércoles que había pedido a Washington la «propiedad» de los aviones sin piloto estadounidenses que según Islamabad realizan ataques contra posiciones talibanes en Pakistán, violando la soberanía de este país.
Según la prensa norteamericana de este jueves, el ejército estadounidense tomó la decisión de compartir con Pakistán la información recogida por los aviones sin piloto en la frontera con Afganistán.
Pero, según The New York Times, que cita oficiales militares norteamericanos, «no estaba claro» si la cooperación continuaba.
Los oficiales también desmintieron una información del diario Los Angeles Times publicada el miércoles de que Pakistán había conseguido el control conjunto de los aviones.