«Invito (…) a edificar puentes, a hallar una pacífica coexistencia. Que cada uno rechace el poder destructivo del odio y el prejuicio, que matan el alma humana más que al cuerpo», clamó ante unas 40 mil personas durante la misa más concurrida que ha oficiado desde que inició el lunes su visita a Israel.
El Papa viajó en helicóptero de Jerusalén a Nazaret, la mayor ciudad árabe de Israel (60 mil habitantes), que cuenta con un 30% de cristianos, donde según la tradición vivió Jesús.
Unas 40 mil personas se congregaron en el Monte del Precipicio, el lugar en el que, según los Evangelios, la muchedumbre furiosa intentó arrojar a Jesús al abismo.
«Desafortunadamente en estos últimos años las tensiones han afectado las relaciones entre cristianos y musulmanes», reconoció el jefe de la Iglesia católica.
«Invito a las personas de buena voluntad de las dos comunidades a reparar los daños causados» y a trabajar para «edificar puentes y encontrar la manera de llegar a una pacífica coexistencia», agregó.
El Papa pidió de nuevo la paz para esa región, así como «unidad» dentro de la Iglesia, en una región que cuenta con al menos seis ritos católicos.
La llegada del Papa fue marcada por vítores en italiano, español y árabe: «Â¡Viva il Papa!», «Â¡Be-ne-dicto!» y «Viv al-baba», de genre que izaba banderas amarillas y blancas, los colores del Vaticano, y de otros muchos otros países entre ellos Italia, Estados Unidos, España, India y Australia.
Cientos de personas, provenientes de varias ciudades de Israel así como de Europa y Estados Unidos, viajaron en autobús toda la noche para asistir a la misa.
El Papa visitará por la tarde la basílica de La Anunciación y la gruta del Santuario, que dice la tradición fue el lugar donde el ángel Gabriel se le apareció a María, que estaba encinta, para anunciarle el nacimiento de Jesús.
Allí celebrará los llamados Vespros, la oración de la tarde, con cantos en árabe y oraciones en hebreo, inglés, francés, español y alemán.
El viernes, último día de su viaje, lo dedicará a una visita a la basílica del Santo Sepulcro y orará en el Gólgota donde según los Evangelios se produjo la crucifixión, el entierro y la resurrección de Cristo.
El papa Benedicto XVI cantó una oda por la paz tomado de la mano por un rabino y un imán musulmán y entonó «Salam, Shalom» durante un encuentro hoy con los líderes religiosos de Galilea en el auditorio del santuario de La Anunciación de Nazaret.
Con ese esto gesto simbólico y fuera de programa se concluyó el encuentro con los líderes religiosos de Galilea.
La oda conjunta por la paz fue propuesta por un rabino que entonó el canto de la paz.
En un discurso pronunciando pocos minutos antes, el Papa llamó a todas las religiones a «proteger a los niños del fanatismo y de la violencia».
«Los cristianos se unen a los judíos, musulmanes, drusos y a otras religiones con el deseo de salvaguardar a los niños contra el fanatismo y la violencia y de prepararlos para ser constructores de un mundo mejor», declaró el Papa.
«La Galilea es una tierra conocida por su diversidad religiosa y étnica. Es la tierra de un pueblo que conoce los esfuerzos para obtener una convivencia armoniosa», reconoció el Papa.
«Nuestras tradiciones religiosas diferentes tienen la fuerza de promover una cultura de paz», reconoció.