«Se trata de que nuestra voz sea tenida más en cuenta», subrayó el rey de España al inaugurar un acto institucional en Madrid con el que España quiere marcar su apoyo a los países latinoamericanos en estas celebraciones.
Los bicentenarios «nos ofrecen una buena ocasión para impulsar nuestras relaciones» y «reforzar (…) nuestro peso e identidad en todos los ámbitos a escala internacional», llamó Juan Carlos I en la Casa de América.
Ante estas celebraciones, que empezarán en mayo en Bolivia y continuarán en agosto en Ecuador, el gobierno español quiere «acompañar a los pueblos iberoamericanos en esta conmemoración de la que ellos mismos son los auténticos y más profundos protagonistas», subrayó el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
«Tenemos ante nosotros una excelente oportunidad: aprovechemos estas destacadas efemérides» y «adentrémonos en una nueva etapa de mayor colaboración aún»: «disponemos de un amplio margen para avanzar en la cooperación política, económica, social y cultural».
«Ha llegado la hora latinoamericana», anunció por su parte el canciller español, Miguel íngel Moratinos, que definió la comunidad iberoamericana como «el nuevo Occidente»: un «mundo latino, mucho más imaginativo» después de la «hegemonía del mundo anglosajón».
«Juntos podemos hacer lo que queramos respecto al futuro, lo que decidamos hacer juntos: elementos de sobra tenemos», dijo por su parte el ex jefe del gobierno español Felipe González.
González, embajador español para la conmemoración de los bicentenarios, insistió en que en un mundo globalizado, afectado además ahora por la crisis, hay que competir «solidariamente».
Para el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, una de las personalidades de la región invitadas al acto, los retos actuales son el apoyo mutuo «en el enfrentamiento de la crisis actual» y en «la modernización económica y social», además de la creación de un «espacio atlántico norte-sur» que incluya a Europa, Estados Unidos y América Latina.
José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), destacó que «el fenómeno de la comunidad iberoamericana», impulsada desde 1991 en estas cumbres regionales –que este año se celebrará en Estoril (Portugal) en noviembre–, «es uno de los grandes éxitos de la política exterior contemporánea».
La celebración de los bicentenarios también debe servir para «dinamizar los vínculos con Europa», confió el rey Juan Carlos, a pocos meses de que España asuma la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE), el primer semestre de 2010, momento en que se celebrará, en mayo, la próxima cumbre UE-América Latina.
Las celebraciones de las independencias, que se concentran en el período 2010-2012 -en 2010 le tocará a México, Argentina, Venezuela, Colombia y Chile-, suceden a la conmemoración en España de los 200 años de la guerra contra la dominación francesa, en 2008.
Además, en 2012, España celebrará el bicentenario de la Constitución española de 1812, la primera de España y la tercera del mundo, tras la estadounidense y la francesa.
La carta fue redactada por las Cortes de Cádiz, ciudad del sur de España donde tendrá lugar la cumbre iberoamericana de 2012.
La diputada chilena Isabel Allende abogó hoy en Madrid por «un modelo alternativo y propio» iberoamericano, así como por «alianzas sólidas» para hacer frente a un mundo globalizado.
«Como países latinoamericanos e iberoamericanos, debemos plantearnos la búsqueda de un modelo alternativo y propio que nos permita resolver nuestros problemas y hacer oír con mucha fuerza nuestra voz en este sistema global», dijo Allende durante un acto en la Casa de América madrileña sobre los bicentenarios de las independencias latinoamericanas.
La diputada chilena consideró que, tras la crisis mundial fruto de la tendencia a los mercados desregulados en el pasado, este nuevo modelo debe incluir «entre sus fundamentos la revalorización del Estado, con una entidad reguladora y controladora del mercado».
Abogó, asimismo, por «transformar el Estado para hacerlo más eficiente para alcanzar el bien común y más transparente para erradicar la corrupción», al tiempo que consideró necesaria «una nueva arquitectura internacional orientada al servicio de las personas y sus necesidades».
«La interdependencia entre los países y las complejidades inherentes a la globalización, donde siempre los más débiles participan con desventaja, hacen necesarias sólidas alianzas e identidades», dijo Allende en un acto destinado a fijar la posición de acompañamiento de España en las celebraciones de los bicentenarios de las independencias latinoamericanas.
«En un mundo globalizado es fundamental la solidaridad entre los países latinoamericanos», sentenció.