Las alegres elecciones para magistrados de la Corte Suprema de Justicia serán las «alegres elecciones» para quienes resulten vencedores, para quienes han sufragado los gastos que conlleva el «pedir» y/o «solicitar»
El voto de los diputados, porque con dicho «triunfo» se garantizarán la IMPUNIDAD e INMUNIDAD en un futuro cercano por medio del mercado electoral.
Para la indolente sociedad guatemalteca, esta próxima elección de magistrados de la CSJ les «resultará inverosímil» porque la credibilidad de los actuales magistrados dejó embarrada de miasma a la institución que protegió a los ex funcionarios corruptos, ladrones, delincuentes de cuello blanco (Léase: empresarios, banqueros, Meyer, Nery, chafas, y otras alimañas sociales).
Esa misma «protección» es la que se está comprando desde ahora; para ello se «invierten» millones de quetzales para obtener la seguridad de que por muy sonado que sea el proceso se garantizará en el peor de los casos una pena mínima o condena absolutoria. Así funciona el sistema de «justicia» en Guatemala.
La mayoría imbécil ha permitido que las elites y los partidos hayan adoptado y desarrollado mecanismos para lograr sus propósitos; y por esta razón, ellos han invertido impresionantes sumas de dinero en encuestas y trabajos de marketing que pareciera robustecer a la democracia presentándolas como una «consulta popular» adelantada.
¿Cuál es la razón por la que los partidos políticos «invierten» en las elecciones de magistrados de la Corte suprema de Justicia? Sin duda alguna: la compra adelantada de impunidad. Aunque lo disfracen de la forma que quieran, esa es la verdad, y el pueblo solo contempla dichas acciones.
Las alegres elecciones serán para unos pocos la salida económica que tanto añoraron; para otros, será el compromiso de hacer lo que se les diga en su oportuno momento; es decir, fallar en sentido de absolver a los futuros implicados y/o procesados por desfalcos o actos de corrupción en el ejercicio de sus funciones en los gobiernos anteriores.
La obligación «moral» de cubrir, absolver o buscar las penas menores para los futuros implicados, constituye el elemento principal al que se someten los «candidatos», abandonando sus escasos valores morales y éticos a cambio del gozo del poder y el acceso a un estrato económico privilegiado.
Las alegres elecciones, volverán a traer desilusión, apatía, incertidumbre, suspicacia, incredulidad, desconfianza, temor, aprensión y hasta mofa de los futuros fallos de los futuros magistrados quienes vox pópuli serán los responsables de la inconformidad social manifestada por medio de concentraciones populares en desacuerdo por la inveterada costumbre de protección a los delincuentes, sean de la escala que sean.