El Congreso ya no conocerá el veto presidencial acerca de las reformas a Ley de Antejuicios que aprobaron de urgencia nacional.
El mandatario se refirió que la decisión del veto estaba bien sustentado. Se tomó esa decisión para preservar el estado de Derecho, ya que el análisis jurídico se determinó la no subordinación de un organismo del Estado con otro.
De acuerdo con el mandatario, los diputados no pueden tener funciones que no les competen.
Parte de las reformas establecía que los parlamentarios decidirían si procedían o no retirar la inmunidad de los funcionarios del Ejecutivo y que la Corte Suprema de Justicia tendrían que remitirlo de inmediato al Congreso.
A criterio del mandatario, «no se trataba de ganar el pulso a nadie, se trata de preservar el Estado de Derecho y no la subordinación con otro organismo».
Los parlamentarios necesitaban de 105 votos para revertir la decisión del Ejecutivo pero se decidió no efectuar más sesiones.