A Lombardi le preguntaron, en una conferencia de prensa, porqué el Papa no se había descalzado durante su visita a la mezquita Al Husein ben Talal de Ammán, cuando suele ser lo corriente.
«Benedicto XVI estaba preparado para sacárselos, pero sus acompañantes le hicieron emprender un recorrido especial y no le pidieron que lo hiciera», explicó, haciendo hincapié en que no había que interpretar lo ocurrido como una falta de respeto.
El príncipe Ghazi Ben Mohamad, primo y consejero para temas religiosos del rey jordano Abdalá II, que hizo de guía del Papa, calificó la visita de «gesto de buena voluntad y signo de respeto mutuo entre musulmanes y cristianos».
Durante su visita a Estambul, en diciembre de 2006, Benedicto XVI se descalzó antes de entrar en la Mezquita azul, donde oró.
Lo mismo hizo Juan Pablo II, su predecesor, al entrar en una mezquita de Damasco en mayo de 2001, en la que fue la primera visita de un Papa a un templo musulmán.
DERECHOS
El Papa llamó a garantizar los «derechos fundamentales a una coexistencia pacífica» de los cristianos de Irak, durante la segunda jornada de su visita a Jordania.
«Invito, con insistencia, a los diplomáticos y la comunidad internacional (…), así como a los responsables políticos y religiosos (iraquíes), a hacer todo lo posible para garantizar a la antigua comunidad cristiana de esta tierra noble sus derechos fundamentales a una coexistencia pacífica con el conjunto de los otros ciudadanos», declaró el Sumo Pontífice.
En una intervención ante dignatarios religiosos musulmanes en la mezquita de al Hussein ben Talal, en Ammán, Benedicto XVI saludó al patriarca de Bagdad Emanuel III Delly y aludió al pueblo iraquí «del que varios miembros encontraron refugio en Jordania».
«Los esfuerzos de la comunidad internacional por promover la paz y la reconciliación, junto a los de los responsables locales, tienen que continuar para dar resultado en la vida de los iraquíes», declaró.
Según dirigentes cristianos, de los 800 mil cristianos que vivían en Irak antes de la invasión en 2003, 250 mil abandonaron el país, donde su comunidad fue víctima, a veces, de actos violentos perpetrados por musulmanes extremistas.
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