Avance en ofensiva en contra de talibanes


Este militante fue arrestado por las autoridades de Pakistán en Rawalpindi.

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<p>El Ejército mantení­a hoy su ofensiva por decimotercer dí­a consecutivo en la región de Swat (noroeste de Pakistán) donde el gobierno ordenó oficialmente la ví­spera «eliminar» a los talibanes ligados a Al Qaida.</p>
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Pero entre las decenas de miles de habitantes que han huido y se han refugiado en los campos de desplazados, se multiplican los testimonios que acusan tanto al Ejército como a los talibanes de matar a civiles, especialmente en los bombardeos indiscriminados.

La aviación reanudó hoy por la mañana sus ataques sobre Matta, Kabal y Jawazakhela, bastiones de los talibanes, tras un intenso intercambio de disparos durante la noche, aseguró un oficial del Ejército, bajo condición de anonimato.

«Hemos pedido a las fuerzas armadas que eliminen a los combatientes islamistas y a los terroristas» en la región de Swat, anunció ayer, poco antes de medianoche, el primer ministro, Yusuf Raza Gilan.

Aunque no lo haya anunciado oficialmente, el discurso pone fin oficial al acuerdo de paz firmado a mediados de febrero, por el que los combatientes islamistas, ligados a Al Qaeda, aceptaban un alto el fuego a cambio de la instauración de tribunales islámicos en Swat y seis otros distritos en los alrededores.

En vez de deponer las armas, como lo exigí­a el acuerdo, los talibanes, que llevaban dos años imponiendo un régimen de terror en el valle de Swat, aprovecharon la retirada del ejército para extenderse a los distritos vecinos de Bruner y de Lower Dir.

Washington, para quien Islamabad es el aliado clave en su «guerra contra el terrorismo», denunció el acuerdo de Swat como una «abdicación».

Bajo la presión de Estados Unidos, el ejército inició la reconquista de Lower Dir el 26 de abril y, dos dí­as más tardes, de Bruner. Desde el martes, el ejército también afronta a los talibanes en violentos combates en Swat mismo.

Desde el inicio de la ofensiva, el ejército aseguró haber matado a más de 300 talibanes y no haber perdido más que una veintena de hombres. Las cifras no se pueden contrastar con una fuente independiente, dado que las zonas de combate son inaccesibles.

Pero los habitantes de estos distritos fuertemente poblados se vieron atrapados entre dos fuegos y huyeron de las zonas de combate por decenas de miles desde hace 13 dí­as.

«Tengo ganas de coger un arma y de luchar contra los talibanes y el ejército», espeta Said Quraid, granjero de Buner que dice haber huido el bombardeo de su pueblo por el ejército hasta un campo de desplazados en el distrito vecino de Swabi.

«Los talibanes prohibieron la música, daban latigazos a las mujeres que no llevaban burka con las correas de sus kalachnikovs», explica por su parte Roshan Zari, una habitante de Buner de 20 años, también en el campo de Swabi.

Asegura haber visto a un centenar de cadáveres en un pueblo tras un bombardeo del ejército, entre ellos niños.

Gran parte de la opinión pública en el resto del paí­s, como Estados Unidos, celebraron el cambio emprendido por el gobierno del presidente Asif Ali Zardari, cada vez más impopular, que finalmente renunció a su estrategia de apaciguamiento con los talibanes frente a la intensa presión de Washington.

Estados Unidos teme la progresión sin obstáculos de los integristas en la única potencia militar nuclear del mundo musulmán.

Pakistán, desde su alianza con Estados Unidos a finales de 2001, ha perdido a más de 2.000 hombres en las zonas tribales del noroeste. Además, en menos de dos años, más de 1.800 personas han muerto en todo el paí­s en atentados perpetrados por los talibanes paquistaní­es, después de que Osama Bin Laden declarara la «guerra santa» a Islamabad.