Sorpresa por Manny


Manny Ramí­rez acaparó la atención de los medios al dar positivo en la prueba de dopaje.

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<p>El mundo del béisbol reaccionó con sorpresa y estupor ayer al darse a conocer que el superastro de los Dodgers de Los Angeles, el dominicano Manny Ramí­rez, dio positivo en un examen de dopaje, por lo que recibió una suspensión de 50 juegos.</p>
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Ned Colleti, gerente general de los Dodgers, calificó el hecho como «un dí­a oscuro para el béisbol de muchos modos», ya que Ramí­rez es el primer jugador de renombre en la Gran Carpa en ser suspendido bajo la nueva polí­tica de cero tolerancia implementada por las Grandes Ligas de béisbol.

El dominicano es el último de una larga lista de sospechosos de haber usado sustancias dopantes para mejorar su rendimiento, muchos de los cuales estuvieron incluidos en el Informe Mitchell, la investigación que reveló el oscuro mundo de los esteroides y otras drogas en el béisbol de paga.

En un comunicado de prensa poco después de haberse dado a conocer la sanción, Ramí­rez achacó el positivo de dopaje a un medicamento que le fue recetado por un médico que el jugador suponí­a estaba al tanto de los reglamentos de las Grandes Ligas.

«Recientemente visité un médico por una situación de salud personal. í‰l me dio un medicamento, no un esteroide, que él pensó que me podí­a dar», explicó Ramí­rez en su nota.

Un reportero de la cadena ESPN dijo que Ramí­rez dio positivo a una droga utilizada para aumentar la fertilidad femenina, pero que en los atletas sirve para balancear su nivel natural de testosterona después de dejar de usar esteroides.

«Ciertamente nos tomó a todos por sorpresa y, demonios, uno siempre se sorprende cuando esto pasa», dijo Joe Torre, mánager de los Dodgers.

Pero Manny Ramí­rez no estará sólo en la lista de peloteros millonarios recientemente descubiertos por tramposos, o en la picota de la opinión pública por haber usado sustancias prohibidas para conseguir sus grandes hazañas deportivas.

Este es el segundo escándalo de dopaje en dos meses, luego de que en febrero el superastro de los Yankees de Nueva York, Alex Rodrí­guez, reconociera haber usado esteroides entre el 2001 y 2003, mientras estaba con los Rangers de Texas y aún no se habí­a implementado la nueva polí­tica antidrogas.

Rodrí­guez es el jugador mejor pagado en la historia del deporte, y como Manny Ramí­rez, está considerado uno de los más grandes jonroneros de todos los tiempos.

La lista de eventuales tramposos incluye al Rey del Jonrón Barry Bonds, quien enfrenta a un jurado federal por cargos de perjurio al negar haber usado drogas, y el lanzador Roger Clemens, bajo investigación por decir a un panel de congresistas estadounidenses que nunca habí­a usado sustancias prohibidas.

El asunto de Ramí­rez ha tomado proporciones de escándalo nacional y obligó a la Casa Blanca a reaccionar ante el hecho.

«Esto es una tragedia. Es una vergí¼enza. Mi sentimiento es que es una gran vergí¼enza para las Grandes Ligas de béisbol», dijo Robert Gibbs, secretario de prensa de la Casa Blanca.

La sanción costará a Ramí­rez 7,7 millones de dólares del salario de 20 millones que debí­a percibir este año. La suspensión a Ramí­rez es inmediata, lo que significa que no podrá regresar al terreno de juego hasta el 3 de julio.

La pérdida del 12 veces All-Star es un gran golpe para los Dodgers, que la ví­spera establecieron un récord del béisbol moderno al conseguir su decimotercer triunfo consecutivo como locales.

«Decepción es la palabra, especialmente después de haber ganado anoche (miércoles), y llega alguien y abre un hoyo en ese récord. Decepción y tristeza es lo que siento», señaló un emocionado Joe Torre.

Torre dijo que pese a todo, los Dodgers acogerán con satisfacción el regreso de Ramí­rez en julio.

«Vamos a apoyarlo. Vamos a hacer lo que podamos para ayudarle con esto. No es el momento de decir que le condenamos por esto», indicó Torre. «Las Grandes Ligas tienen que ser estrictas en esto, y concuerdo en que lo han sido».

Bajo la nueva polí­tica antidopaje en el béisbol, un jugador que falle un test de dopaje la primera vez recibe una sanción de 50 juegos. Una segunda ocasión implica 100 partidos de suspensión y una tercera suspensión de por vida.