Algunos acarician la idea de hacer pagar la información disponible en línea por parte de los internautas, otros se unen para intentar obtener dinero de los sitios generales de noticias, como Google News, que reenvían al usuario hacia sus artículos.
La publicidad en internet es considerada por algunos un salvavidas pero representa actualmente menos del 15% de los ingresos para la mayoría de los diarios estadounidenses.
Una de las propuestas que gana popularidad consiste en vender abonos que permitan descargar los diarios en un soporte electrónico, como el Kindle, el libro electrónico de Amazon.
Los magnates de la prensa Rupert Murdoch, propietario de News Corp, y William Randolph Hearst, así como la flamante Plastic Logic, cuya sede está en California (oeste), están entre los que buscan crear aparatos de lectura electrónica.
El gigante japonés Sony también estaría adaptando su libro electrónico para la lectura de diarios y Apple estaría trabajando en su propio instrumento de lectura, en colores.
Las empresas de prensa «podrían usar estos nuevos aparatos de lectura móviles para (…) volver a su oficio básico bajo otra forma: vender abonos y sostener sus artículos con publicidad», escribió el New York Times. Una solución de este tipo permitiría además a los editores de diarios ahorrar millones de dólares evitando los costos de impresión y distribución.
Un nuevo modelo presentado el miércoles por Amazon, el Kindle DX, ofrece una pantalla más grande en relación a sus antecesores, y por lo tanto mejor adaptada a la lectura de la prensa. Pero la imagen sigue siendo en blanco y negro y no ofrece un facsímil de la versión en papel, por lo que no hay publicidad.
El Washington Post, el New York Times y el Boston Globe -que escapó por poco el miércoles al cierre gracias a importantes concesiones por parte de sus sindicatos- expresaron no obstante su fe en este nuevo medio, anunciando una oferta promocional para el verano boreal: propondrán el Kindle DX a un precio reducido a cambio de un abono de largo plazo.
Pero en un momento en el cual hay acceso libre a tanta información en internet, la idea de que los aparatos de lectura electrónica constituyen una tabla de salvación para la prensa genera escepticismo.
«La idea de que un Kindle de gran pantalla, o cualquier aparato similar, pueda salvar a los periódicos es una broma», señaló el blog tecnológico TechCrunch, consagrado a las nuevas tecnologías de Silicon Valley.
«La idea de que la gente se precipitará sobre estos nuevos Kindle gigantes solo para tener el privilegio de pagar por el contenido de los diarios es absurda», añadió.
Más teniendo en cuenta que el Kindle DX se vende bastante caro: 489 dólares, 150 más que las versiones anteriores.
El inversor millonario Warren Buffett no se refirió específicamente al tema, pero en los últimos días se sumó al coro de quienes predicen problemas para la industria de los periódicos.
Ante los accionistas de su compañía Berkshire Hathaway, Buffett indicó que no invertiría en diarios y predijo que éstos enfrentarán «pérdidas sin fin».
Amazon ya propone la lectura de decenas de diarios a los usuarios de Kindle, pero la cantidad de abonados constituye apenas una ínfima proporción en relación a la distribución de sus ediciones en papel.
El Boston Globe, diario fundado hace 137 años y amenazado de cierre por problemas financieros que asedian a toda la prensa en Estados Unidos, halló finalmente una solución que le permite sobrevivir.
El acuerdo alcanzado la madrugada del miércoles con el Boston Newspaper Guild (BNS), principal sindicato del diario, permitirá al rotativo que registra pérdidas por 85 millones de dólares reducir sus costos en 20 millones.
El grupo New York Times, propietario del Boston Globe -el principal diario de la región de Nueva Inglaterra (noreste)- desde su adquisición en 1993 por 1.100 millones de dólares, había aceptado este fin de semana extender el plazo de las negociaciones.
Sin embargo, tras un acuerdo con seis sindicatos el lunes, las negociaciones con el BNS estaban bloqueadas en torno a las garantías vitalicias de empleo, que algunos de los 600 empleados que representa se negaban a perder.
Según el Boston Globe, el complejo acuerdo, cuyos detalles no fueron revelados a la prensa, implica además recortes en beneficios y compensaciones.
«Hemos completado las negociaciones con el sindicato pero hemos acordado no revelar los detalles», dijo la dirección del diario en un comunicado.
John J. Farrel, un analista informático de Boston, asiduo lector del diario, se alegró tras el anuncio. «Estoy constantemente en internet, pero me sigue gustando relajarme el domingo con la edición impresa del Boston Globe», dijo.
«Cuando el día está lindo, me llevo el diario para leerlo a orillas del río, y me alegro mucho de que se siga publicando, perderlo hubiese sido como perder a los Red Sox», el equipo de béisbol de Boston, comentó Farrel a la AFP.
Al igual que el resto de la prensa norteamericana, el Boston Globe está confrontado al desmoronamiento de los contratos publicitarios, a una persistente erosión de su difusión y la emigración de los lectores hacia contenidos de internet a menudo gratuitos.
El miércoles, los dueños de Amazon y el New York Times anunciaron una operación de marketing consistente en vender el nuevo modelo de libro electrónico Kindle DX –2,5 veces más grande que el Kindle– a un precio reducido para lectores que habitan en zonas sin distribución de diarios, a cambio de abonos al New York Times, al Washington Post y al Boston Globe.
El prestigioso diario de Nueva York, que también enfrenta serios problemas financieros y una caída de sus ingresos en publicidad, anunció además que subirá a dos dólares el precio de su edición cotidiana impresa.
El rotativo informó que a partir del primero de junio su edición en papel, que actualmente cuesta 1,5 dólar en los quioscos, pasará a costar dos dólares, es decir un incremento del 33%. La edición dominical subirá por su parte de 4 a 5 dólares en Nueva York y a 6 dólares en el resto de Estados Unidos.
«Lamentamos tener que aumentar los precios en estos tiempos de dificultades financieras para muchos en todo el país», indicó el diario en un comunicado.
Según el New York Times, «se trata de una de las medidas que estamos adoptando para garantizar las cualidades fundamentales que definen al Times y que lo hacen ser tan altamente valorado por sus lectores».