Siendo Ministro de Educación la licenciada Eugenia Tejada de Putzeys, recuerdo una reunión que tuvimos maestros y directores de escuelas públicas y privadas donde se habló de cómo se podía mejorar el sistema educativo de Guatemala. El auditórium era enorme y se llenó. Se platicó en aquel entonces, de que el número de días trabajados en el año escolar no eran suficientes y que el número de horas al año, dedicadas a la enseñanza, en educación formal, no llegaba sino alrededor de 400 horas efectivas al año, en el peor de los casos, y a un poco más de 1000 horas efectivas de clase, en el mejor de los casos.
Muchas personas en esa reunión tuvieron la oportunidad de opinar y dar de viva voz sus ideas, criterios, experiencias y también sus quejas. Recuerdo que una queja, fue no tener suficiente tiempo a los alumnos en el aula, a causa de la jornada única. Expresaron que cuando se trabajaba doble jornada, sí tenían más tiempo con los alumnos y los maestros, en su mayoría, laboraban tiempo completo. Se sugirió cumplir con 180 días hábiles de clase. También se planteó trabajar un año escolar de 220 días (11 meses), o por lo menos aumentar un mes más de clases y alcanzar 200 días efectivos (10 meses).
Han pasado muchos años desde esa reunión en la que maestros y directores opinaron y fueron escuchados; sin embargo, hoy día, siglo XXI, continuamos hablando sobre el cumplimiento efectivo de 180 días de clase. El número de horas año efectivas, son un poco más que antes pero creo no llegan a las 700.
Un movimiento educativo gestándose en el extranjero, está hablando de la necesidad de aumentar el año escolar a 220 días (11 meses). Sugieren que se trabaje de lunes a sábado, 6 días a la semana y se cubran 44 semanas anuales. Si fuera así, sumarían un año escolar de 264 días; si se trabajan 6 horas diarias, estamos hablando de 1,568 horas efectivas de clase, en un sistema formal de educación. Lo primero que entra a mi mente es EXCEL-encia vrs. Tiempo. Simplemente aumentar tiempo, no ha demostrado producir mejores resultados educativos a lo largo de los años.
Sin embargo, la excelencia en un programa escolar, sí motiva a los alumnos a asistir y participar activamente durante el día escolar y más días al año. Todo depende de esa palabra: EXCEL-encia. La divido porque estamos hablando de cómo una persona puede lograr mejorarse; en inglés es Excel y sólo aplicado a la persona porque sólo ella puede lograr esa condición. La excelencia demanda un RE-PENSAR para el siglo actual, de nuevas metodologías pedagógicas donde las actividades educativas que se realizan, tomen en cuenta con quiénes se está trabajando, para qué se les está preparando (hoy día hay múltiples opciones y habrá miles más que ni imaginamos en el futuro), con qué equipo auxiliar cuenta y cuál visualiza que necesitará más adelante. Es necesario hacer ese ejercicio -RE-PENSAR- qué estamos haciendo y qué queremos hacer durante los próximos años o por lo menos durante los siguientes dos gobiernos. El futuro inminente, los próximos 10 años, traerá un marcado número de cambios sociológicos, psicológicos, mercadológicos y otros, especialmente una alta demanda en el campo educativo para hacer cambios y atender adecuadamente a los niños de esa sociedad. Es por eso que es urgente enfatizar el entrenamiento, la capacitación, actualización y profesionalización de los docentes. Estoy seguro que los cambios científicos, entre ellos los descubrimientos sobre la neurología, cómo aprende el ser humano y cómo aplicarla a la educación, aportará nuevos conocimientos sobre la formación integral de la persona, en este caso, del docente guatemalteco. En otros países existen tres sistemas de educación superior. Los «Community College», ofrecen dos años de educación, a nivel técnico básicamente y conceden un «Associate Degree». Los «College», con programa de cuatro años, dan un «Bachelor Degree» y las Universidades que ofrecen, no sólo un «Undergraduate Degree» sino hasta Post- doctorado que generalmente dedican a la investigación en busca de soluciones. Guatemala debe tener programas educativos para la formación superior con mayor énfasis en la TRANSICIí“N entre una escolaridad secundaria y una posterior de varias modalidades. Ese es el papel de la Universidad. Seguramente el movimiento para aumentar horas y días en la preparación de los jóvenes, es prepararlos para el trabajo, formar «trabajadores» para otro tipo de «fábrica» pero fábrica al final, con una visión corta y estrecha, igual al nuevo Currículo Nacional Base, «corto» en visión y «poco profundo» en contenido. Hay que prepararlos para afrontar situaciones en una sociedad más cambiante y compleja que la actual; tales cambios demandarán la formación de un ciudadano «balanceado». RE-PENSEMOS la EDUCACIí“N para lograr la TRANSICIí“N- VEINTE VEINTE -2,020.