Elegido en mayo de 2007 frente a su rival, la socialista Ségolí¨ne Royal, Nicolas Sarkozy impuso ante el electorado francés la imagen del cambio, que arrebató a la izquierda, y de dinamismo, dentro de su propio partido, el conservador UMP, marcado por la letargia de 12 años de gobierno de Jacques Chirac.
Dos años más tarde, una encuesta publicada el lunes por el diario gratuito Metro indicaba que 65% de los franceses está «decepcionado» por la gestión de Nicolas Sarkozy y 63% estima que el balance de su gobierno «es más bien negativo».
Sin embargo y paradójicamente, otro sondeo, publicado el domingo por Le Figaro, indica que Sarkozy se impondría a sus rivales si una elección presidencial tuviese lugar actualmente.
Dos años más tarde el balance de las principales fuerzas opositoras al gobierno es bastante regular, según la apreciación del público.
Para el Partido Socialista (PS), el balance de la gestión de Sarkozy es un «fracaso rotundo y apabullante», según manifiesta en un documento de 32 páginas presentado este martes.
«La situación de Francia en mayo de 2009 es peor que en mayo de 2007 y no sólo por causa de la crisis», estima el documento que denuncia «la ideología liberal» de Nicolas Sarkozy.
«Examinamos las promesas» del jefe del Estado «en temas como el poder adquisitivo, el empleo, la educación, las libertades, la inseguridad y frente a todas esas promesas vemos que los resultados (…) muestran un fracaso rotundo y apabullante» afirmó el portavoz del PS, Benoí®t Hamon.
Para el PS, este fracaso también se registra en el terreno internacional, donde la influencia de Francia sería mucho menos importante actualmente, al tiempo que destaca un «balance bien pobre de la presidencia europea» en el segundo semestre de 2008.
De su lado, el centrista Franí§ois Bayrou publicó la semana pasada un libro titulado «Abuso de Poder» (Abus de pouvoir), donde se refiere duramente a la gestión de Sarkozy, que califica de «egocracia» de un presidente que gobierna «en primera persona» y al que le gusta «mostrarse como un superhombre».
Bayrou no vacila comparar a Nicolas Sarkozy a un «niño bárbaro», que inicia una nueva etapa en su estrategia de conquista del poder en 2012.
Estas posiciones coinciden con las de los principales opositores al gobierno de Sarkozy, pero no bastan para generar una corriente que lleve a un cambio presidencial en 2012.
Para los expertos, esta paradoja sería más consecuencia de la incapacidad de la oposición que de la popularidad de Sarkozy.
Si el balance de los dos primeros años de gobierno de Sarkozy es considerado «globalmente negativo por una mayoría de los franceses» es porque «la crisis lo provocó», según el politólogo Roland Cayrol, quien destaca que los rivales de Sarkozy no aprovechan el efecto de la crisis.
Según el politólogo, al PS se le critica su «la falta de programa atractivo y fiable y la carencia de un liderazgo que pueda imponerse para llevar adelante la campaña de 2012».