Los dirigentes políticos sudafricanos negociaban hoy la atribución de los principales ministerios del gobierno de Jacob Zuma, quien mañana será elegido presidente por un Parlamento en el cual su partido, el Congreso Nacional Africano (ANC), tiene mayoría absoluta.
Zuma, al frente del Congreso Nacional Africano (ANC), será elegido por el Parlamento mañana. Su elección es una formalidad: su partido ganó con el 65,9% de los votos en las elecciones legislativas del 22 de abril cuando sólo se necesita una simple mayoría para ser elegido presidente.
El sábado será investido oficialmente en Pretoria y se convertirá así en el cuarto presidente de Sudáfrica desde que se abolió el apartheid. Poco después de la ceremonia debería anunciar la conformación de su gobierno.
Sin embargo, este martes las especulaciones sobre la composición del equipo de gobierno eran numerosas. ¿Quién obtendrá el ministerio de Finanzas, el de Salud o el de Educación? Tres ministerios clave en donde el futuro presidente prometió verdaderos cambios a los electores.
«Los nombramientos deberán reflejar el deseo del nuevo gobierno del ANC de mejorar los servicios públicos», subraya el analista político Audrey Matshiqi.
Según Matshiqi, el futuro gobierno deberá trascender las divisiones internas, fruto de la lucha entre Zuma y su rival Thabo Mbeki, quien terminó dimitiendo de la presidencia en septiembre de 2008.
Los principales aliados al tribuno zulú, los sindicatos y el partido comunista, que se sintieron a menudo heridos durante la presidencia de Mbeki (1999-2008), reclaman su parte de la torta luego de haber respaldado a Jacob Zuma.
Pero el principal interrogante es el de saber quién obtendrá el poderoso ministerio de Finanzas, que desde hace 13 años está bajo el mando de Trevor Manuel.
Los inversores aprecian mucho a Manuel, a quien se considera el artífice del sostenido crecimiento que conoció la primera economía del continente africano hasta que estalló la crisis financiera mundial.
«Me sorprendería que Trevor Manuel conservara su puesto. No obtuvo la simpatía de los aliados de izquierda del ANC. Necesita un desafío aún mayor. Podría supervisar la Comisión de vigilancia», estima Matshiqi.
Este nuevo organismo tendrá como misión la de seguir la acción del gobierno. Según la prensa local, Manuel podría ser nombrado en ese cargo, mientras que Pravon Gordon, actualmente al frente de la dirección general de impuestos, lo reemplazaría en la cartera de Finanzas.
«La administración Zuma quiere un cambio, y no será necesariamente algo malo como lo temen numerosas personas», asegura Susan Booysens, analista político de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo.
Otra novedad: algunos ministerios podrían ser divididos en dos, en un intento por mejorar los servicios públicos. La falta de acceso al agua, a la electricidad o incluso a los servicios médicos provoca regularmente violentas manifestaciones, signo de la frustración de los que no se beneficiaron de los frutos de la democracia.
«Mbeki no cambió su gobierno, a pesar de que ciertos ministerios no daban los resultados esperados -constata Matshiqi-, esperamos que eso cambie ahora.»
Quince años después de abolido el apartheid, el ANC ganó otra vez las elecciones prometiendo mejorar hospitales y escuelas y luchar contra la criminalidad así como contra la corrupción.